Por
Irene Bianchi
“Peter Pan: Todos podemos volar”, versión de Marisé Monteiro del cuento de James Matthew Barrie.. Elenco: Fernando Dente, Gabriel Goity, Natalie Pérez, Ángela Torres, Nazareno Mottola, Luján Blaksley, Ignacio De Santis, Florencia Viterbo y elenco. Letra y música: Patricia Sosa, Daniel Vilá. Dirección general: Ariel Del Mastro. Producción general: MP Producciones, Ozono Producciones, DK Group. Teatro Gran Rex, Corrientes 1937, C.A.B.A. Dos funciones diarias: 15 hs. Y 18 hs.
Lo más impactante de esta nueva versión del inoxidable “Peter Pan” es la multimediática puesta. Lo visual y sonoro atrapan desde el inicio, catapultando al espectador a un universo de imágenes tridimensionales fantásticas: cielos, selvas, bosques, cuevas, océanos, el mismísimo fondo del mar, islas, el sortilegio que logra una sofisticada tecnología sustentada por una frondosa imaginación. Se trata indudablemente de una mega producción, a la altura de las de Broadway. Una apuesta fuerte, visiblemente costosa, que deja boquiabiertos a niños, adolescentes y adultos. ¡Chapeau, pues, a esta arriesgada producción y a la concepción de Ariel Del Mastro, director general de esta ambiciosa propuesta.
Fernando Dente se pone en la piel de ese niño eterno, que se niega a crecer. Peter Pan no quiere ser adulto porque “los grandes” , siempre ocupados en estar ocupados, pierden la capacidad de soñar, de volar, de creer en las hadas, en esos “mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón”, que tan bien describe Antonio Machado en la voz de Joan Manuel Serrat.
Su Peter es seductor, sobrador, canchero, agrandado, bastante pagado de si mismo. Eso no lo hace insensible, sólo que se muestra pudoroso a la hora de mostrar sus emociones, particularmente con su fiel aliada Campanita, y su nueva amiga Wendy. Dente hace un enorme despliegue físico: salta, corre, trepa, lucha, baila, vuela, con notable destreza, y cautiva a las adolescentes de la platea. Muy afinado y expresivo a la hora de cantar.
La Wendy de Natalie Pérez es sencillamente deliciosa. Un hallazgo. Sutil, creíble, graciosa, esta joven y bella actriz se destaca por su aporte estrictamente teatral a un “Peter Pan” en el que la tecnología tiende a ganar protagonismo. Además, canta como los dioses, y logra sutiles transiciones en un personaje con más pliegues y contradicciones que su amigo de la Tierra del Nunca Jamás.
Su contrafigura, la “Tigrilla” de Ángela Torres: pícara, simpática, contestataria, traviesa, competitiva, querible, otra actriz con muchos fans en la platea.
El “Capitán Garfio” le viene como anillo al dedo al avezado Gabriel Goity, que logra inmediata química y complicidad, principalmente con los adultos de la platea, quienes festejan cada una de las cambiantes inflexiones de su voz.
Otra grata sorpresa: Nazareno Mottola, no sólo por su ya conocido manejo corporal (parece de goma), sino por su histrionismo, que dota a su personaje de un carisma y un magnetismo especiales. Brilla con luz propia Mottola. Desopilante su “Smee”.
Las coreografías de Gustavo Carrizo son un dechado de originalidad. Las escenas de conjunto, multitudinarias, con personajes volando, esgrimiendo dagas y espadas, luchando cuerpo a cuerpo, subiendo y bajando, son sumamente atractivas.
Muy inspiradas las canciones de Patricia Sosa y Daniel Vila, 15 en total, con títulos tales como: “Necesito ver para crecer”, “La Banda de los Niños Perdidos”, “Creo en las Hadas”, “Mamá espera”, “Los que sí saben amar”.
Los efectos especiales, las proyecciones, las pantallas superpuestas, el mapping, el láser, la iluminación, los carros escenográficos: un mundo tecnológico puesto al servicio de este hermoso cuento de James Matthew Barrie, tan bien adaptado a la escena por Marisé Monteiro, autora que conoce como pocos el universo del teatro para niños, aportando siempre una vuelta de tuerca para que el producto resulte igualmente atractivo para los adultos acompañantes, quienes no dudaron en ponerse de pie el día del estreno, con tal de salvar a “Campanita”, recuperando al menos por unos segundos la capacidad de creer en la magia y en las hadas.
“Peter Pan: Todos Podemos Volar”, se perfila como uno de los “tanques” de la cartelera porteña de las vacaciones de invierno.
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