Ya desde los primeros minutos posteriores a que le pegaran un tiro al ladrón que quiso robarle a la vecina de 17 y 51, en la cuadra vieron que el asaltante se había escapado en un Honda Civic. Se trata del mismo auto que ayer lucía estacionado en la vereda de la DDI local con fajas de secuestro. Esa dependencia y la comisaría primera estuvieron a la cabeza de los trabajos.
Del par de disparos que salieron del antiguo revólver, uno habría impactado en la cara del delincuente. Al menos eso “es lo que la propia mujer le dijo a los policías”, que fueron a trabajar en el tema, se indicó.
Sin embargo, hasta ahora no se sabe qué fue del destino de ese asaltante lastimado de gravedad. En la reconstrucción del hecho, los detectives creen que el policía ayer detenido se encargó de llevarlo hasta un centro de salud para luego escapar.
Con los datos del agente que obtuvo la central de llamados del 911 -no se aclaró cuáles- fue que los investigadores dieron con él a poco del violento asalto. Pero fue días después que la suspicacia se convirtió en acusación.
El presunto “polichorro” pasó el domingo en un calabozo. Está previsto que la fiscal Betina Lacki lo indague en el día de hoy.
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