“El desayuno que nosotros realizamos es plenamente asociado a lo dulce -señalaron los autores del estudio- cuando en otros países tiene que ver con comer cosas saladas, como huevos revueltos y jamones. El consumo está asociado a la cultura de un país, y lo dulce pesa fuertemente en el desayuno y pierde cierto peso en la merienda, ya que los consumos cambian y aparece lo salado”.
De la radiografía de los consumidores “más golosos” surgió que las mujeres de entre 31 y 45 años son las que más utilizan azúcar (40%), mientras que en los varones el mayor consumo exclusivo del azúcar se encuentra en los jóvenes de entre 18 y 30 años.
“Ahí aparecen aquellos alimentos reducidos. Los postrecitos light, por ejemplo, proponen seguir dando el placer del consumo pero sin la culpa de la carga calórica”, se describió, asi como también que el té es el preferido de ellas, y el café el de los varones.
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