Cientos de personas asistieron ayer a la misa fúnebre por el matador español Victor Barrio, que recibió una cornada letal mientras toreaba en la plaza de Teruel el pasado fin de semana.
La gente aplaudió y gritó, ‘Torero, torero’ mientras el ataúd era portado en una carroza fúnebre hasta una iglesia en la ciudad de Sepúlveda, donde Barrio vivía.
Barrio, de 29 años, falleció el sábado tras recibir dos cornadas, una en el muslo y otra en el pecho, durante la lidia. La faena estaba siendo transmitida en vivo por una televisora regional y la noticia del fallecimiento tuvo una amplia repercusión en el país.
El rey Felipe y el presidente interino Mariano Rajoy expresaron sus condolencias.
Su esposa, Raquel Sanz, estaba en el ruedo cuando Barrio fue corneado, y en mensajes de Twitter agradeció a la gente que le dio el pésame y dijo, “se ha ido mi vida, no tengo fuerzas, pero sí mucho agradecimiento”.
Prominentes figuras del mundo del toreo asistieron a la misa. “Hoy se ve. Todos estamos aquí para arropar a una familia destrozada y para reconocer el valor, la entrega y todos los valores que Víctor Barrio tenía como persona y como torero”, dijo el matador Enrique Ponce.
LA ULTIMA VUELTA
Medios españoles destacaban ayer que el diestro Víctor Barrio “dio su última vuelta al ruedo en la localidad de Sepúlveda, donde residía y debutó con picadores en 2009, y donde cientos de personas esperaron la llegada del féretro del malogrado diestro nacido en Grajera hace 29 años, en la iglesia de San Bartolomé, donde se celebró el funeral antes de la incineración de sus restos”.
Allí asistieron numerosos toreros, figuras de diferentes épocas como Jaime Ostos, Palomo Linares, Curro Vázquez y José Tomás, quienes testimoniaron su afecto y respeto al compañero fallecido, además de Pepín Liria, Vicente Ruiz “El Soro” y José Pedro Prados “El Fundi”, que fue el padrino del debut de Víctor Barrio en la madrileña plaza de las Ventas, el 8 de abril de 2012.
Cientos de aficionados saludaron al malogrado torero que murió el sábado entre las astas del toro “Lorenzo”, en el segundo festejo de la tradicional Feria del Angel, en la ciudad de Teruel.
El toro lo volteó en los inicios de una serie de pases naturales y en el suelo le infirió la cornada mortal, que penetró por el costado izquierdo y le afectó el pulmón y el corazón.
Miles de personas participaron en la despedida, definida como una simbólica vuelta del matador que cortó veintidós orejas y un rabo durante la última temporada.
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