El día después de la sesión del consejo superior de la UNLP donde se aprobó “exigir” a Medicina que implemente un 2º recuperatorio para los reprobados en los parciales de 1º año y nombrar un cuerpo de veedores que supervise las evaluaciones y correcciones, la decana de la facultad, Ana Lía Errecalde, calificó a la medida como un acto de “irresponsabilidad” pues el órgano de cogobierno “se basó en información provista por los alumnos, sin consultar antes a la unidad académica”.
“Tomaron al pie de la letra cuando (los estudiantes) hablaron de 56 aprobados (sobre 3.300 ingresantes). Es increíble que no hayan consultado antes a la facultad. ¿Cómo pueden manejar esa cifra si aún se están tomando recuperatorios?”, se preguntó.
En cuanto a la auditoría financiera, que también aprobó por unanimidad el consejo superior argumentando que el decanato siempre habla de falta de fondos para justificar la escasa cantidad de clases que se dictan en 1º año, Errecalde la consideró “una barbaridad, un avasallamiento; hace muchísimos años que estamos en la facultad, hemos hecho la carrera docente y nos hemos preparado”.
Asimismo, la decana se refirió a la mala preparación que reciben los alumnos en el nivel secundario y a la falta de incentivo para aprender. “Hay dos problemas importantes, uno es la mala preparación de los alumnos al salir del secundario, que no se los incentiva para el estudio y la lectura, los notamos muy perdidos este año”, dijo en declaraciones periodísticas.
“Otro problema es la falta de motor que tienen los alumnos, porque ahora depende mucho más de ellos cursar y aprender”, agregó Errecalde.
otra vez
Así las cosas, y como era de esperar luego de la resolución validada anteayer, la cual implica una “intervención encubierta” a la casa de estudios de 120 y 60, una vez más recrudeció el enfrentamiento histórico entre la UNLP y Medicina.
La Universidad fue conducida por el radicalismo desde el regreso de la democracia, y en los últimos años por una parte de esa expresión política en alianza con el peronismo kirchnerista y el progresismo (GEN). A principios de los ‘90, Medicina quedó en manos de la agrupación de profesores Hoja de Roble. Desde el Rectorado siempre se tildó a ese grupo como la expresión de la “derecha universitaria”.
El enfrentamiento estalló cuando en 1992 la facultad instrumentó un curso de ingreso de dos meses que finalizaba con un examen eliminatorio. Y no se detuvo nunca.
Ello perjudicó y perjudica a la unidad académica, que rara vez gozó de “largos momentos de tranquilidad”, tanto como a la casa de altos estudios, que vive enemistada con una de las facultades de su pertenencia más importantes del país.
El conflicto por el ingreso eliminatorio recorrió todos los escalones judiciales, hasta llegar a la Corte Suprema. Finalmente, en 2008, el máximo tribunal dio la derecha a Medicina basándose en el ex artículo 50 de la Ley de Educación Superior (LES), que permitía que las facultades de universidades con más de 50 mil alumnos formularan su propia estrategia de admisión.
A mediados de 2010 estalló la polémica por el acceso a la práctica final obligatoria (último tramo de la carrera). El decanato sacó una resolución que indicaba que para iniciar esa instancia desde el año siguiente (2011) los estudiantes no podían adeudar finales. En seis meses les cambiaron las reglas de juego a cientos de alumnos que estaban por finalizar la carrera sujetos al plan de estudios vigente, que les permitía acceder a la práctica adeudando materias. La unidad académica sufrió una multitudinaria toma durante 17 días.
Luego sobrevino una nueva crisis. Como muchos alumnos hicieron la practica final bajo medida cautelar, la facultad no les reconoció los títulos, por lo que se los otorgó la Universidad. Ese conflicto persiste hasta hoy y afecta a 250 jóvenes médicos (ver página 13).
y otra mas
Ahora, tras la derogación del artículo de la LES que posibilitaba a cada facultad armar su propio ingreso, desde fines del 2015 comenzó a regir el ingreso irrestricto universal. Medicina pasó de 314 a 3.300 ingresantes y tuvo que organizarse para recibirlos en 4 meses “sin apoyo” de la UNLP, dicen en 120 y 60.
Vino el bochazo masivo. Las auditorías académica y financiera. Más y más conflictos. ¿Los alumnos? En el medio.
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