El juez federal Daniel Rafecas citó ayer a indagatoria a la monja Cecilia Inés Aparicio por encubrimiento del ex secretario de Obras Públicas kirchnerista José López, detenido cuando llevaba casi nueve millones de dólares al convento de General Rodríguez.
Además dispuso que el Cuerpo Médico Forense se constituya en la sede del monasterio donde reside Alba Martínez Fernández, de 94 años, para que la examinen y determinen si puede enfrentar un proceso penal, tal como lo había solicitado el fiscal Federico Delgado.
LA ESPOSA Y SUPUESTOS TESTAFERROS
Rafecas también ordenó las indagatorias como partícipes necesarios del delito de enriquecimiento ilícito para la esposa de López y los supuestos testaferros Andrés Galera y Eduardo Gutiérrez, en todos los casos para el mes de agosto.
Y llamó a López, detenido en la cárcel de Ezeiza, a ampliar su indagatoria porque, tras la declaración de un arquitecto, se sospecha que la casa de Dique Luján, donde vivía, formaría parte de su patrimonio a través de terceros y nunca fue declarada.
El video que se conoció por estos días puso en jaque a las religiosas que lo ayudaron a entrar a López con los bolsos que -según dijeron a los medios- creyeron que contenían comida.
Delgado pidió entonces la indagatoria de la hermana Inés, de la esposa de López (que ya estaba imputada junto a su madre) y de dos supuestos testaferros del ex funcionario.
DECLARARON LOS POLICIAS
Rafecas hizo lugar al pedido tras escuchar el testimonio de seis de los policías bonaerenses que participaron de la detención y le describieron al juez un panorama de lo que habían visto.
Según fuentes judiciales, los tres policías que aparecen en el video del convento declararon que las monjas tardaron “entre 40 minutos y una hora” en dejarlos ingresar al predio, que una de ellas les habría dicho “acá no entró nadie” y que López pretendía irse “comiendo bizcochos (serían los famosos scones que habló la hermana Inés)” cuando ellos aparecieron.
Los efectivos agregaron que le preguntaron a la madre Inés si conocía al sujeto que había llegado con los bolsos y un arma, pero ella dijo que no. En tanto, la hermana Alba, de 94 años y madre superiora del convento, también fue consultada y afirmó: “No me acuerdo el nombre”, contaron los policías. Trascendió que también les dijo que López le dijo que había robado para hacer una donación al convento.
Los policías aseguraron que llegaron alertados por un llamado al 911, cerca de las 3.50 del martes 14 de junio, y en la entrada tocaron el timbre, hicieron luces y se identificaron como policías, pero nadie les contestó.
Recién “entre 40 minutos y una hora” más tarde los atendieron por el portero eléctrico y una persona a la que no pudieron identificar les aseguró: “Acá no entró nadie”.
Con este escenario, el juez Rafecas ordenó la ronda de indagatorias: la monja Inés fue citada para 1° de agosto, mientras que para los días sucesivos fueron llamados la esposa de López, Galera, Gutiérrez y el propio López.
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