El presidente francés, Francois Hollande, dijo que unos 50 heridos en el atentado de anoche en Niza se hallan "en estado crítico, entre la vida y la muerte".
Las autoridades sanitarias habían anticipado que de los al menos 120 heridos, unos 50 eran niños.
En su posterior discurso, el presidente aseguró que seguirán "poniendo su vigilancia y su protección al servicio de los franceses", antes de evocar los mensajes de "amistad" desde el extranjero con Francia.
"El mundo -argumentó- nos dice con amistad lo que piensa de nosotros, que somos un país fuerte que es capaz de superar todas las pruebas, y ha habido muchas estos últimos meses y hemos dado un buen ejemplo al mundo por la unidad y la cohesión"
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