CLAUDIA FERMANELLI
Psicóloga
“En general, la familia tiene problemas para aceptar la orientación homosexual de un hijo, a pesar de que la sociedad ha avanzado bastante en cuanto a la admisión de los mismos, a la defensa de sus derechos, y a la aceptación de que la homosexualidad no es una enfermedad. Sin embargo aún hoy, muchos jóvenes siguen sufriendo en silencio, por miedo a que si hablan de sus sentimientos, puedan ser rechazados por la familia, los amigos y la sociedad. En este contexto, los padres deben saber que su hijo, sea varón o mujer, no ha provocado a propósito esta situación, sino que no puede evitarla.Y que, fundamentalmente, su hijo como persona no cambiará, y su relación parental podrá seguir siendo la misma, más allá de la intimidad sexual del hijo. Por todo esto, lo principal para los padres en estos casos es evitar el rechazo y el enojo y aceptar que es la felicidad de su hijo”.
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