Desde el ataque a la revista satírica Charlie Hebdo y al supermercado kosher en enero de 2015, que se saldó con 20 muertos, Francia ha sido blanco de varios atentados terroristas. El de París del pasado mes de noviembre (en el bar Bataclan), con 130 muertos, fue el peor. El balance provisional en Niza es de 84 fallecidos. Pero además de los tres antes mencionados, ha habido otros ataques menores en los que ha muerto el atacante o ha sido detenido antes de que pueda atentar.
Charlie Hebdo había publicado caricaturas de Mahoma y eso provocó la ira de musulmanes radicalizados. Aquel primer ataque fue reivindicado por Al Qaeda en la Península Arábiga. El de noviembre, el más mortífero en Europa desde el 11-M, fue organizado en Siria por el ISIS.
Es probable que el ataque de Niza haya sido obra de un simple simpatizante que ha seguido las instrucciones que lanza la organización terrorista y quizá no se trate de un ataque organizado por una célula como los de París, el aeropuerto de Estambul o y los de Bruselas del pasado mes de marzo.
Desde los años 90, cuando grupos argelinos atentaban, no había habido más ataques en Francia.
Expertos en el islam y el mundo árabe afirman que el objetivo de los yihadistas es “provocar una fractura social, una guerra civil, que se empiecen a atacar mezquitas”. Se trata de una “estrategia de la exasperación”.
En 2011, Francia prohibió el uso del velo integral y el país es visto como el corazón de Europa. Es donde empezó la revolución que justo este jueves se conmemoraba y que impulsó los valores de igualdad, fraternidad y libertad. En Francia, el Islam es la segunda religión con más de cinco millones de fieles, más de un 7% de la población.
Muchos de los ejecutores de estos ataques son nacidos en Francia, segunda o tercera generación del norte de África, donde Francia controlaba gran parte del territorio en la época colonial. Hay muchos jóvenes de familias musulmanas que no están integrados, viven excluidos en guetos y no encuentran trabajo.
Además, en el país galo está el Frente Nacional, que estimula el odio contra la inmigración y ha subido en los últimos años. Todas las encuestas prevén que Marine Le Pen, su líder, pase a la segunda vuelta de las presidenciales del año que viene. En la primera vuelta de las regionales de diciembre, poco después de los atentados de París, fue el partido más votado, aunque el cordón sanitario en la segunda vuelta evitó que obtuvieran gobiernos regionales.
Justamente Niza, donde residen muchos de los denominados “pied-noirs”, los franceses que volvieron de Argelia tras la independencia, es uno de sus bastiones. Además, Niza es una de las ciudades francesas más afectadas por el fenómeno yihadista, según periodistas especializados. Más de un centenar de individuos han viajado a Siria desde la ciudad costera.
El director ejecutivo del comité antiterrorista del Consejo de Seguridad de la ONU, Jean-Paul Laborde, advirtió hace unos días que cuanto más se intensifique la guerra contra el terrorismo en Siria e Irak habrá más atentados en los países de origen de los yihadistas. El experto situó los recientes atentados en Arabia Saudita, Irak, Bangladesh o Turquía en este nuevo contexto y alertó que este fenómeno se va a repetir.
En Francia, el Islam es la segunda religión, con más de cinco millones de fieles, más de un 7% de la población
Laborde estimó en 30.000 el número de combatientes extranjeros actualmente presentes en Siria e Irak y que engrosan las filas de una infinidad de grupos terroristas, no sólo las del ISIS. Dijo que estos combatientes están comenzando a volver paulatinamente a sus lugares de origen también por causa de la intensificación de la respuesta internacional contra el ISIS, un fenómeno que se incrementará conforme la comunidad gane terreno a los terroristas.
Respecto a ellos, dijo que hay que estar alerta con los retornados, no sólo para detener a los más peligrosos, sino para diferenciar a éstos de aquellos que si bien están radicalizados, no representan un peligro para la sociedad.
“Hay que hacer un filtro entre los que representan un peligro y los que no, porque todos sabemos los efectos devastadores que la estancia en la prisión puede conllevar”, aseveró.
“Dados sus recientes reveses militares, el ISIS puede estar moviéndose hacia una nueva fase, elevando el papel de sus filiales, tratando de mover fondos fuera de las zonas en conflicto y aumentando el riesgo de ataques internacionales complejos y con varias oleadas”, dijo el responsable de Asuntos Políticos de la ONU, Jeffrey Feltman, al Consejo de Seguridad en junio.
Un informe de la Oficina Europea de Policía (Europol) ya advertía en enero que el ISIS prepara nuevos atentados en la Unión Europea (UE) y, en concreto, en Francia.
Un video del ISIS amenazaba a los europeos poco después de los ataques de París. “Europeos, el ISIS no inició la guerra contra ustedes que los Gobiernos y la prensa se encargaron de hacerles creer. Son ustedes los que han comenzado un ataque contra nosotros. Pagarán el precio cuando sus hijos sean enviados a combatir contra nosotros y vuelvan degollados, mutilados, dentro de un ataúd o con un trastorno mental”, decía una voz en off.
“Son ustedes los que matan, los que bombardean y los que asesinan. ¿No van a hacer nada? Viven con ellos, trabajan con ellos, al servicio del cerdo de François Hollande”, decía la voz a los jóvenes musulmanes que viven en Francia.
“...Les esperan cosas peores que el 11 de septiembre. La victoria de Alá a través de nosotros está cerca. Alá nos lo prometió, somos sus hijos y no podrán hacer nada contra eso”, termina el video, apelando a Hollande.
La amenaza está ahí.
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