Si bien el organismo no necesita grandes cantidades, el hierro es una sustancia fundamental para transportar oxígeno en la sangre. Pero el cuerpo no puede producirlo por su propia cuenta, por eso es importante consumirlo a través de distintos alimentos.
En realidad no es una cuestión urgente, como en el caso de otras sustancias, porque el organismo es capaz de almacenar hierro y, en caso de necesitarlo, recurre a esas reservas. Eso hace que uno no caiga de inmediato en una anemia aunque no esté consumiendo mucho hierro en su vida cotidiana.
Igualmente, no hay que descuidarse, porque una vez agotadas esas reservas la falta de hierro puede provocar cansancio, falta de concentración, dolores de cabeza, palidez, debilidad de las uñas y caída de cabello.
Las mujeres suelen verse más afectadas que los hombres por estos inconvenientes porque sus organismos necesitan más hierro. Para ponerlo en cifras: necesitan 15 miligramos diarios y, durante el embarazo, 30 miligramos. Los hombres, en cambio, necesitan 12 miligramos. ¿Por qué? Porque las mujeres pierden mucho hierro con la menstruación.
Si se presentan síntomas, no es bueno cruzar a la farmacia y comprarse un preparado para suplir esa falencia, porque puede suceder que uno ingiera hierro por encima de la dosis recomendada y eso también puede tener un efecto perjudicial.
No hay vuelta: en esos casos, hay que ir al médico y hacerse análisis sanguíneos que determinen a ciencia cierta si uno está anémico o no.
SUSCRIBITE a esta promo especial