“La verdad que no resulta tan sencillo achicar o postergar cosas cuando uno se acostumbra a un determinado nivel de vida. Por supuesto no hablo de un nivel de vida de un millonario, pero por ejemplo el asado del domingo, salir de vez en cuando a pasear con la familia, a cenar, la educación de los chicos, la alimentación. Cuesta resignar cosas, pero a veces no queda otra alternativa y hay que ajustarse al presupuesto para pagar lo que tiene prioridad. Yo tengo camión y hago trabajo de repartos -expresó Sergio Decundo-, hoy mantenerlo se hace muy difícil, una cubierta cuesta $9.000 y la patente anual sale $8.167. Uno además quiere lo mejor para los hijos, un deporte, aprender un idioma. Juan juega al fútbol en Gimnasia y cada salida a canchas del interior de la Provincia también tiene un costo para la familia”
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