“Hablo inglés y quería estudiar algo distinto así que me decidí por chino. Estoy en quinto año y sigo pensando que el idioma es muy difícil. Al principio se avanza rápido, pero después se va más lento. No es imposible aprenderlo, pero tiene su dificultad y exige dedicarle tiempo. Hay que memorizar cada carácter, su significado, su tono...
Cuando me animo practico con los chinos que atienden en los supermercados. Generalmente se entusiasman cuando se dan cuenta de que estás estudiando y querés practicar”
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