El receso invernal que comienza desde mañana no será del todo vacaciones en el Concejo Deliberante. A pesar del cese de sesiones ordinarias por dos semanas, el oficialismo busca no parar el análisis en comisión de temas medulares, con la idea de lograr un acuerdo para su votación en las primeras semanas de agosto. Los principales son tres, todos enviados por el Ejecutivo: el aumento de tasas, la refrenda de la addenda que a principios de año amplió el contrato de recolección con Esur y la solicitud de un endeudamiento por 70 millones de pesos, destinados a la compra de vehículos municipales.
El apuro en el tratamiento de estos tres temas, además de la urgencia por mejorar la gestión comunal que se tradujo también esta semana en la adhesión a las emergencias provinciales, obedece a la intención de dejar saldadas las cuestiones que más le importan al Ejecutivo antes de que comiencen a crecer los gestos de diferenciación de las fuerzas aliadas a nivel legislativo, de cara a la precampaña para las elecciones de medio término del año próximo.
Como se sabe, al igual que en la Legislatura, al asumir su gobierno Cambiemos apuntó a un acuerdo de gobernabilidad con el Frente Renovador derivado de la falta de número en la composición del Concejo que le permita votaciones más holgadas. Pero como ya era presumido, ese aliado mantiene una diferenciación que comienza a pronunciarse frente a las definiciones estratégicas de los próximos comicios. Por caso, reclama una disminución en el porcentaje de aumento previsto para la tasa SUM, en el marco de una serie de objeciones que comienzan a crecer.
Descontado está además que se trata de propuestas que ni el FpV-PJ ni el FpV-PJ Nacional y Popular no van a acompañar.
Pero, además de las estrategias que el oficialismo diseña frente a los dos peronismos, que tienen a nivel provincial cada vez más gestos de acercamientos, Cambiemos mantiene su propio frente interno. Es que los ruidos entre el PRO y el radicalismo no sólo no cesan sino que por momentos parecen ir camino a acentuarse y a hacer crujir cada vez más esa alianza electoral.
Las duras críticas explícitas a la gestión de Garro que los dirigentes de la UCR Sergio Panella y Claudio Pérez Irigoyen hicieron hace quince días son sólo un síntoma del malestar creciente entre otros sectores partidarios que se suman a las objeciones que se vienen traduciendo en forma de catarsis en las reuniones semanales de la Junta Central.
Es que la conformación de la mesa chica de Cambiemos pedida por el radicalismo para el debate de los lineamientos políticos de la gestión, viene arrojando más disconformismos que satisfacciones. De cualquier modo, y salvando las opiniones de las vertientes que ya se perfilan a favor de un alejamiento, las definiciones más importantes emergerán tras la interna que el partido resuelva en octubre y que marcarán el rumbo de la alianza local de cara a la elección de 2017.
SUSCRIBITE a esta promo especial