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El oficialismo bonaerense comenzó a sentir el acoso de las urgencias electorales. Falta todavía casi un año para la presentación de las listas que competirán en las Primarias, pero en Cambiemos se resolvió acelerar el paso en función de las necesidades propias y los movimientos ajenos.
No son pocos los dirigentes del PRO y ni qué hablar de los radicales, que mastican bronca frente al costo político que están pagando por el mandoble que significó el tarifazo. No sólo les inquietan el impacto y las sumas impagables que acarrea para amplios sectores de la sociedad: la desprolijidad y las idas y vueltas del propio gobierno en la aplicación del aumento, creen, coadyuvan a profundizar el malestar de la gente.
La inquietud va en aumento. En el propio macrismo hay intendentes bonaerenses que, si bien admiten que el ajuste en las tarifas era ineludible, iniciaron una discreta gestión ante el gobierno nacional en busca de mitigar su impacto.
Uno de ellos habló del tema hace algunas horas con el propio Mauricio Macri. Y le ofreció que los alcaldes, que son quienes mejor conocen el territorio, sean los que definan con los funcionarios nacionales los sectores beneficiarios de la tarifa social.
Ampliar el universo de familias alcanzado por ese beneficio pasó a ser uno de los objetivos del macrismo territorial, al menos en la Provincia. Creen que hay que aprovechar la feria judicial -el freno al aumento se mantendrá ante la inactividad por dos semanas en la Justicia- para redondear ese mecanismo que al menos mitigue el golpe al bolsillo y, de paso, morigere un malhumor social creciente para con el oficialismo. Aún así, esa medida no incluiría a la clase media, fuertemente golpeada por el aumento tarifario.
Muchos de estos intendentes están convencidos de que el año que viene los bonaerenses van a evaluar las gestiones de gobierno más allá de las simpatías que puedan generar los candidatos. De ahí la necesidad de que se corrijan algunos aspectos de la aplicación del tarifazo y de que empiecen a palparse con nitidez las obras públicas proyectadas por la Nación y la Provincia, uno de los caballitos de batalla de Cambiemos.
LOS VETOS DE LILITA
La ingeniería electoral que montará el oficialismo aparece también en el centro de las discusiones.
Operadores del PRO siguen dialogando con intendentes del peronismo en busca de subirlos al barco electoral de Cambiemos. “No les vamos a pedir que se pinten de amarillo; sí, que armemos un frente electoral”, señalan en el macrismo. Hay quienes creen que Cambiemos es ya una marca registrada para el electorado y que no se podrá prescindir de ella. Pero piensan en algún añadido para dar cobijo, si se avanzara en esa dirección, a lo que pueda llegar desde las costas peronistas.
Los diálogos son más que fluidos con Alejandro Granados (Ezeiza) y Mario Ishii (José C. Paz). Vidal ya enlazó su propio acuerdo con Joaquín De la Torre, el intendente de San Miguel que se transformará en ministro de la Producción.
En las próximas horas habrá un gesto en ese sentido: el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, visitará Ezeiza para compartir una actividad junto a Granados.
Cuentan en el PRO que estos acercamientos vienen con la promesa de traer hacia las costas de Cambiemos entre 10 u 11 alcaldes más de cuño peronista. Se trata de gestiones de largo aliento: mucho más cerca de transformarse en realidad aparecen los contactos con jefes comunales de perfil vecinalista.
Todos estos movimientos se producen bajo el paraguas de la incertidumbre. Tantos los intendentes peronistas como los operadores del PRO que trabajan en acercarlos, miran de reojo a Elisa Carrió.
Lilita se ha transformado en una socia incómoda para la alianza oficialista. En el macrismo dicen tener señales de que podría armar un revuelo de proporciones si Cambiemos cierra con Granados o Ishii. “Los va a vetar”, aseguran.
Pueden que estén rumbeados en sus sospechas: en su sonora denuncia contra el jefe de Policía, Pablo Bressi, la diputada nacional se encargó de estampar el apellido Granados como supuesto partícipe de algunos de los presuntos ilícitos que le achaca a la fuerza de seguridad.
Sobre Carrió se tejen otras especulaciones. En sectores del oficialismo hablan de que su ausencia momentánea del escenario político sería un retiro táctico más allá de los problemas de salud que afronta. Y hay quienes lo vinculan a un supuesto plazo que habría otorgado a la Gobernadora para disponer algunos cambios sonoros en el ministerio de Seguridad.
Esas versiones se enlazan aquella denuncia que presentó hace algunas semanas en la que deja profundos interrogantes en torno de hasta qué estamento del poder llegaría la denominada “caja negra” de la policía.
MARGARITA, COTIZA
Otra de las miras del PRO está posada sobre la figura de Margarita Stolbizer. La titular del GEN se ha transformado en una figura codiciada a partir de la buena imagen pública que logró al liderar varias de las denuncias contra el kirchnerismo.
“Cuando Massa cierre con algunos intendentes del PJ, se viene con nosotros”, se esperanzan en el PRO. Apuestan a que Vidal sea quien la convenza de articular electoralmente con Cambiemos.
Margarita se muestra en sintonía fina con Massa. El tigrense prefiere, por ahora, privilegiar ese acuerdo político frente a las tentaciones que le llegan desde diversos sectores del peronismo ex kirchnerista.
Pero de a poco, va construyendo puentes con sus ex socios. Habilitó varias fotos y movidas como para mostrarle los dientes al macrismo. La última, y sonora, fue la puesta en escena conjunta que sus legisladores bonaerenses e intendentes del PJ concretaron hace unos días para reclamarle a la Provincia la cesión de la Policía local a los municipios.
En Cambiemos buscaron bajarle el precio a esa postal con fuerte aroma electoral. Le apuntaron al intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, como promotor de esa foto. “Le sacamos un comisario y por eso reaccionó”, procuraron minimizar.
Pero la coincidencia generó inquietud en el oficialismo. Sin candidatos a la vista -Florencio Randazzo sigue sin salir a la cancha y su posible postulación a senador continúa rodeada de interrogantes-, la mayoría de los intendentes del PJ ya exploran la alternativa de acordar con Massa. Si así fuera, la teoría macrista de dividir en tres al peronismo para enfrentarlo debilitado en las urnas -kirchnerismo, Frente Renovador y el sector de los intendentes- no pasaría de ser un sueño.
(*) Periodista de la sección Política
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