El cine independiente siempre partió en desventaja respecto a los grandes tanques de Hollywood, capaces de acaparar más salas de cines y realizar grandes campañas de publicidad para acercar más público a sus filmes. Con ese fin nació el festival Sundance, una de las grandes reuniones del indie fundada en 1978; y con el mismo objetivo el canal de Sundance estrena durante este mes cinco filmes que pasaron por su última edición, cada sábado a las 22.
El ciclo “Fresh from Sundance” traerá el sábado que viene a la pantalla “Spa Night”, ópera prima del surcoreano Andrew Ahn sobre el despertar sexual de un adolescente y el choque con su tradicional familia de inmigrantes coreanos de Los Angeles. Retrato de lo que vivió durante su infancia el propio director, quien realizó su cortometraje “Dol”, ganador de numerosos premios, como un modo de confesar su propia homosexualidad a sus padres.
En “Spa Nights” sube la apuesta y revela a través de un relato familiar que detrás de los pruritos de una sociedad muy conservadora, se esconde “a la vista” una comunidad de hombres gay que se encuentran en los spas coreanos, instituciones cargadas de tradición. “Me enteré de estos encuentros cuando un amigo me contó que acababa de ir a un spa coreano y había participado en un encuentro íntimo con un hombre allí. Y eso me shockeó profundamente: cuando yo iba a un spa coreano de chico era un espacio tradicional, familiar. Escuchar que era utilizado para encuentros gay fue muy extraño para mi, aunque también muy sexy”, afirma entre risas el cineasta, en diálogo con EL DIA.
Curiosamente, el director cuenta que durante la investigación comprendió que la actividad “estaba oculta, pero era fácil encontrarla”: ese “desafío” a la tradición en medio de una institución consagrada de su cultura “me atrajo mucho”, y así redondeó la historia “acerca de una familia, de cómo una familia de coreanos inmigrantes en Los Angeles sopesan deseos personales con responsabilidades familiares”.
“Mucha gente sabe lo que sucede en los spas coreanos, pero eligen ignorarlo”, revela Ahn, y relata desde la propia experiencia que “en la comunidad coreana-americana la homosexualidad es un tema muy incómodo, muchos no quieren hablar de ello: la comunidad es muy cristiana, y también muy tradicional y orientada hacia la familia tradicional. La cultura queer y la comunidad LGBT son algo que la comunidad a menudo intenta ignorar, no hablar de ello”.
INCOMODIDAD E INDEPENDENCIA
En ese sentido, Ahn reconoce que “fue algo incómodo presentar la película”, pero opina que “poner el eje en la familia y el amor familiar ayudó a que los elementos sexuales del filme no sean tan shockeantes”.
De todos modos, el riesgo a la incomodidad es buena parte del motivo que llevó a Ahn a filmar “Spa Night”: “Creo que el cine independiente, a diferencia de Hollywood, tiene la posibilidad de contar historias más arriesgadas, acerca de comunidades más chicas, y siento que para mí fue una gran alegría poder hacer la película como quería, era mía, no tuvimos que hablar con un estudio y preocuparnos por cuánto dinero iba a hacer. Y creo que las audiencias, de hecho, responden a eso”, afirma, e incluso dice que “el cine independiente tiene la posibilidad y la obligación de realizar sentencias más fuertes y contar historias más interesantes”.
Y cierra arremetiendo contra el cine de Hollywood: “Mucho cine mainstream solo quiere hacer dinero. El cine es un negocio: creo que es muy interesante que el cine es tanto un arte como un negocio, y entonces se convierte en un tema de cómo uno balancea esa realidad. Pero debido a que el cine de Hollywood está tan enfocado en el dólar, no siempre están buscando las historias humanas más interesantes. Por eso espero que las audiencias miren tanto cine independiente como cine de Hollywood, que busquen estas películas que ofrecen más oportunidades para conectar con su vida real”.
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