La fuerte exposición mediática a la que quedó sometido Joaquín Badoza -por haber alcanzado el mérito extraordinario de recibirse de abogado en 28 meses- le jugó una mala pasada. Y ayer, invitado al almuerzo de Mirtha Legrand, atravesó por una situación incómoda, aunque hubo un esfuerzo por digerir el “mal trago” con la mayor ligereza posible.
Para muchos, en el programa de Mirtha no terminó de entenderse lo que había pasado. Fue así: el viernes circuló por las redes sociales y terminó en YouTube el audio de una conversación privada en la que Joaquín, aparentemente, comenta con alguien la invitación que había recibido al almuerzo de Mirtha Legrand. Allí menciona que en la mesa iba a estar el humorista Coco Sily. Y hace un comentario ofensivo hacia él.
¿Cómo se filtró el audio? Por supuesto, nadie lo sabe. Es un capítulo más, en todo caso, de las “trampas y traiciones” en la era del WhatsApp y de las redes sociales. Lo cierto es que en pocas horas ya era una “comidilla”. Y ayer, cuando Joaquín se sentó frente a Coco Sily en el almuerzo televisivo, el tema se planteó aunque con elegancia y sutileza. No pasaron el audio; tampoco dijeron exactamente cuál había sido la expresión de Joaquín.
Fuera de cámaras, el abogado récord le había pedido disculpas a Sily, aparentemente. Y, acordado con Mirtha, fue Coco el que sacó el tema al aire. Lo hizo con caballerosidad y paternalismo, disculpando a Joaquín, minimizando la cosa y comprendiendo “los errores propios de los veinte años”. El joven platense insistió en un pedido de disculpas y en una alusión genérica a una expresión que fue “mal interpretada”. Ahí terminó la cosa.
Joaquín fue, en los últimos días, una figura de la actualidad. No es para menos. Obtener en dos años el título de abogado no es un mérito frecuente. En medio de ese fárrago de exposición, entrevistas y felicitaciones, sorteó la incomodidad derivada de una expresión desafortunada.
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