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Diseño y modernidad, un sueño para La Plata

Diseño y modernidad, un sueño para La Plata

Por RAUL SEMPER (*)

En el año 1961 la ciudad de La Plata contaba con 100.000 habitantes. Hoy, en 2016, prácticamente cuenta con 1.000.000 de habitantes, un parque automotor que se ha multiplicado más aún, todo enriquecido por fuertes corrientes migratorias desde el interior y países limítrofes. Este fenómeno ha originado tendencias de crecimiento habitacional y del medio ambiente anárquico, sin un “Plan Director”, sin un proyecto pensado en sus objetivos, riesgos y resultados, dando lugar a numerosas demoliciones de edificios y casas emblamáticas, representativas de “una época”, con los mejores mármoles y maderas, que van siendo reemplazadas por edificios de aspecto moderno pero calidad y diseño viciados de procacidad, terminando cada vez más “amontonados”, sin lugares para estacionar y de mal humor creciente.

En muchas ciudades del mundo se pueden encontrar ejemplos inspiradores para mejorar la calidad de vida de nuestra ciudad

Creo que deberíamos mirar otros lugares del mundo, que han sufrido percances, guerras, persecuciones, pero que entendieron a tiempo que dándoles lugar al progreso, la ciencia, la cultura, el turismo, el diseño y la programación de los que saben, todo puede cambiar y para bien.

En este sentido he valorado por ejemplo el caso del País Vasco, que tras tantas invasiones y matanzas de los vikingos, visigodos, romanos, moros, Carlomagno, celtas indoeuropeos, aragoneses y castellanos, las “Guerras Carlistas”, más el oprobio y los desastres de la Primera Guerra Mundial, la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial, la maldad de Franco, seguido por los borbones; entendió ese mensaje, comprendió que el desarrollo, la economía, la ciencia, la industria eran la llave, convocó a genios como Calatrava, Frank O. Gehry, Foster, Aspiazu y llevó a cabo el famoso “ensanche” en ciudades como Bilbao, San Sebastián o Vitoria Gasteiz, tan bien pensado y realizado que no hay quien no se asombre de lo que ha significado en estos últimos 20 a 30 años, en los que llegó el progreso, edificios y museos acomplejantes, pero respetando lo fundacional, caso del “Casco viejo” de Bilbao con sus siete avenidas, su plaza nueva, sus recovas, su ría y sus puentes.

Antes que sea tarde, pensemos en la magnitud de los desastres del crecimiento anárquico comparados con un ordenado y pensado Plan Director que en un tiempo que quizás no veamos logre propender sencillamente a vivir mejor.

Comienzo mencionando el conocido proyecto de la “Estación Ferroautomotor” que se inicia en la estación de Tolosa, luego sus vías se hacen subterráneas y llegan así a quedar como final del viaje debajo de la actual estación de 1 y 44, pero completada con un buen “Metro” que la una a lugares estratégicos de la Ciudad y disminuya la densidad vehicular, permita un desplazamiento de personas con más eficiencia y confort, contribuyendo asimismo al progreso económico de áreas de esa manera más accesibles, así como una central de micros urbanos y de distancia a Capital Federal e interior o de troles o tranvías modernos, veloces y silenciosos, quedando 1 y 44 como central de referencia, como museo histórico, salas de eventos, desfiles de moda, etc., etc.

No podemos resignarnos a que La Plata sea una “ciudad dormitorio” ni un centro urbano sin planificación ordenada

Hay sectores de la Ciudad, hoy sin destinos brillantes, muy mal mantenidos, verdaderos baldíos y receptorios de sobrantes de todo tipo, sin luces ni seguridad adecuadas, que “afean” paredes y veredas sin mantenimiento, sucias por pintadas de variada “basura ideológica”, donde se podrían realizar proyectos serios de salas de conciertos, de eventos de distinto tipo y magnitud, auditorios, museos, acuarios, con una real promoción cultural, deportiva, turística, comercial, recordando por ejemplo a Harrods o el Corte Inglés, que como sabemos cuentan con dos o tres pisos para estacionamiento en subsuelos y luego pisos enteros de exposiciones y ventas de los artículos más variados, y por la competencia, a buenos precios. No es bueno que el ciudadano consuma en Buenos Aires y La Plata sea sólo una ciudad dormitorio, y que los ciudadanos de menores recursos, estudiantes y turistas no encuentren buenas ofertas, terminando en las “ferias”, en “el Once” o en “Warnes”, haciendo malas inversiones.

La Plata merece otro destino. Y tiene todo para alcanzarlo.

(*) Médico platense

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