El Gobierno acaba de publicar una nueva revisión del Producto Bruto Interno., que lejos de agotar la polémica la reviva.
Es que a principios de 2014 el anterior gobierno se decidió a cambiar la base de medición del PBI, pasando de 1993 a 2004 y modificando así las cifras de crecimiento publicadas hasta entonces. y reanimó el debate sobre las estimaciones oficiales. En un nuevo paso hacia la normalización de las estadísticas oficiales, el INDEC publicó los datos del PBI para el año pasado y revisó los números de la última década, dejando en claro varias cuestiones. Una de las más relevantes es que las cifras anteriores casi sistemáticamente sobreestimaron las tasas de crecimiento, particularmente las de años “malos” como 2009, 2012 y 2014
El modelo económico kirchnerista se agotó de forma progresiva. Pueden distinguirse tres etapas distintas. Entre 2004 y 2007 el crecimiento anual acumulado fue de casi 9%. La recuperación económica postcrisis de Convertibilidad se consolidó en un proceso de expansión, combinado con los largamente perdidos superávits gemelos (fiscal y externo). En una segunda etapa, de 2008 a 2011, la economía fue convergiendo a su crecimiento potencial, acumulando una variación anual de 3,5%. La política expansiva, tan efectiva hasta entonces para empujar la demanda agregada, comenzó a “chocar” con restricciones de oferta, a lo cual se sumó también el impacto de la crisis internacional. A partir de la reelección de Cristina, los desequilibrios generados por la conducción económica (como ser el cepo cambiario) se hicieron más evidentes y frenaron el crecimiento.
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