Una vez más, como ocurre desde hace varias décadas, pero agudizándose año tras año, vuelve a plantearse el problema de los verdaderos cementerios de autos que se forman frente a las comisarías de nuestra ciudad. Y al igual que siempre, los vecinos son los que protestan por la presencia “eterna” de vehículos frente a las dependencias policiales, originándose a partir de allí numerosos trastornos.
En realidad, también se han sucedido en los últimos veinte años innumerables anuncios municipales y de organismos de la Provincia, referidos a las supuestas medidas que se impulsarían para evitar el crecimiento del número de autos arrumbados que ocupan espacios que podrían ser utilizados para estacionar y que, además, generan un foco de contaminación en distintos barrios.
Así podría mencionarse un operativo prometido por la Municipalidad en junio de 2014, en el sentido de retirar de los frentes de las comisarías los vehículos que permanecían depositados allí sometidos a procesos judiciales. El programa comunal, que tuvo un comienzo de ejecución, consistía en retirar esos autos y acarrearlos hacia un predio provincial. Una vez identificados y notificada la nueva situación de estos autos, si pasado un plazo que se estimaba, no se veía modificada por algún tipo de comunicación oficial la situación de esos vehículos, serían retirados por la Municipalidad a otro predio, para luego compactarlos y venderlos como chatarra. Sin embargo, esa iniciativa se diluyó y todo siguió igual.
Se sabe desde siempre que el problema excede a la voluntad de las autoridades policiales, ya que los autos deben permanecer hasta que las Justicia los libere. En realidad, los especialistas sostienen que, dados los condicionamientos legales existentes, debiera ser un organismo provincial el que encuentre y disponga un sistema eficaz que, por lo pronto, impida que las comisarías terminen por convertirse en depósitos y custodias indefinidas de los vehículos retenidos por orden judicial. Ello no impide que la Municipalidad agote instancias ante esa jurisdicción, para buscar una solución de fondo.
Ahora se acaba de publicar un nuevo informe demostrativo de que los frentes e inmediaciones de las comisarías de La Plata se ven copados por autos arrumbados, reproduciéndose allí las justificadas protestas de los vecinos de esas dependencias. Cabe recordar que semanas atrás, vecinos, comerciantes y dirigentes institucionales de Los Hornos se quejaron por el crecimiento del depósito de autos en la seccional tercera. Y tiempo atrás se escucharon voces de reclamos en la zona de las comisarías cuarta y quinta, entre otras de las comisarías que padecen ese problema.
Es más que evidente que esos rodados que descansan por tiempos muy prolongados en los alrededores de las comisarías son la cara visible de una derivación desprolija de procesos judiciales, pero al mismo tiempo son testimonios que reflejan la falta de interés, de decisión política y hasta de imaginación para buscarle al problema una solución definitiva.
Se está hablando, en suma, de bienes que no tienen por qué permanecer expuestos en zonas destinadas al uso y al tránsito público, causando trastornos a la vida ciudadana. Lo que se impone es que se aceleren todos aquellos trámites destinados a garantizar una mejor disposición de estos vehículos, cumpliendo desde luego con las normas legales que establece el procedimiento a seguir. La acción emprendida por la Municipalidad, en la medida en que se vea rodeada de una completa legitimidad, parece responder a esas premisas.
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