En enero se enteró de que estaba embarazada. Le faltaba apenas un mes y monedas para empezar las clases. Para empezar el 6º y último año de la secundaria. “Eso fue una gran motivación para estudiar más, para terminar el colegio y seguir avanzando con el fin de darle lo mejor a mi hija”, responde, con una convicción que emociona, Luisina Musel, la adolescente de 17 años que se convirtió en la abanderada de la Escuela Secundaria Nº 11 de Tolosa.
En su horizonte, su sueño toma forma de maestra jardinera. Pero antes está Francesca, su niña, que nacerá en dos meses.
“Siempre fue muy estudiosa”, dice su mamá Carina. “Es excelente como alumna y como persona”, casi exclama la vicedirectora del colegio, Liliana Straini.
“Me gusta la escuela”, resume Luisina, quien ya portó la bandera en el Jardín de Infantes 910 y en la Primaria 30.
Dueña de unos enormes ojos celestes y de una personalidad que no conoce la expresión “bajar los brazos”, la joven de Tolosa comenta que la asignatura que más le gusta es la Literatura. Y le encanta leer, claro.
“Lo último que leí fue ‘Bajo la misma estrella’”, dice y agrega que la novela es su género preferido.
En su trayectoria escolar disfrutó de hacer teatro. “En el 2013 viajamos al encuentro que se realiza cada año en Chapadmalal, y representamos una obra sobre violencia de género”, realza.
Vivaz, resuelta, Luisina cuenta que “a principios de enero me enteré del embarazo. Ya llevo siete meses”. ¿Elegiste Francesca por algún pariente? “No, porque me gusta”, dispara.
La vicedirectora Liliana no oculta su orgullo por la abanderada de la escuela de 15, 521 y 522. “Muchas chicas, ante esta situación, dejan la escuela. A ella no sólo no se le cruzó por la cabeza sino que prácticamente no faltó nunca. Ahora empezará con un programa especial para estos casos. Consiste en realizar la tarea diaria en la casa”, comenta. Pero Luisina la interrumpe. “A Matemática e Inglés voy a seguir viniendo lo más posible. En esas materias es importante estar presente”, subraya. Toda una muestra de la forma de ser de la adolescente.
Por último deja en claro que no va a parar. El año que viene comenzará el profesorado en Nivel Inicial. A la beba la cuidará junto con su madre. “Estoy sola con las dos y tengo una enfermedad muy grave -interviene Carina-, pero ellas (Luisina y su hermana menor Ludmila) me dan fuerzas para seguir adelante. Que estudien es primordial”, apunta y destaca la contención que su hija mayor tuvo en el colegio por parte de directivos, docentes y compañeros.
Faltan dos lunas para que llegue Francesca. Pronto se dormirá en brazos de una madre tan joven como fuerte y decidida.
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