Según se conoció ayer, una mujer estaba en su casa de Lomas de Zamora cuando sintió que la puerta de su casa se abría. Era el hijo, pero que no había ido de visita. Acababa de llegar desde el instituto Aráoz Alfaro de Abasto, donde estaba alojado por un crimen. La respuesta de la madre, siempre en base a voceros del caso, fue tajante: “¿Qué hacés acá?”. Y decidió llevarlo de inmediato a una comisaría.
La versión oficial cuenta que “el menor R.E.D., imputado por homicidio, se entregó en el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil Unico de Lomas de Zamora, siendo derivado a otro centro cerrado fuera del ámbito de La Plata”.
Sin embargo, se cree que a esa dependencia judicial llegó con la Policía una vez que se presentó en una seccional de la jurisdicción, acompañado por la mujer.
Como se sabe, a raíz de esta evasión masiva, que no es la primera que se registra en la Ciudad en los últimos meses, se potenció el temor de los celadores que trabajan en el lugar, quienes reclamaron por mejoras en las condiciones de seguridad.
La situación, indicaron ayer, los decidió a mantenerse en “estado de asamblea permanente”.
Uno de los empleados de ese establecimiento solicitó que destinen al instituto “más policías y cámaras de monitoreo”.
Otro de los trabajadores manifestó que “somos personal de Minoridad y necesitamos más custodia. Pedimos camiones de Infantería y nos prometieron oportunamente que nos iban a cumplir, pero no pasó nada”.
Entre los celadores del Aráoz Alfaro que se mostraron preocupados por dicha problemática, hubo quien sostuvo tajantemente que “la guardia policial del instituto no sirve”.
“Estamos rodeados de jóvenes que mataron y violaron. ¿Quién cuida nuestra integridad? A esta altura, hay que agradecerles a los delincuentes por estar vivos”, destacó.
Por último, se supo que al cierre de esta edición continuaban los rastrillajes para atrapar a los seis adolescentes que siguen prófugos de la Justicia.
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