Mañana se va a cumplir un año de un robo en el que a una vecina de 7 entre 40 y 41 le desvalijaron su domicilio. A los pocos días de ocurrido aquel hecho, ella tomó un pincel y grabó en la pared de la fachada: “Esta casa fue robada el día 22/7/15”. ¿Para qué lo pintó? “Para que no me jodan más”, argumentó.
El letrero todavía sigue ahí y la víctima también continúa en esa residencia. Si bien no le volvieron a entrar ladrones, ella convive con el temor de que una situación así se pueda repetir.
“Acá al lado hay un terreno en el que se mete cualquiera y nadie controla lo que pasa. Yo tuve que ponerle candado al portón. La Policía parece que no le importa todo esto”, protestó Claudina Hernando.
En 2015, desconocidos se metieron en su casa, hicieron destrozos y dejaron tirados muebles, ropa y otros objetos, además de algunos elementos rotos.
“Se llevaron unos 40 mil pesos que tenía ahorrados, además de varias joyas”, había comentado por entonces. “No les importó robar ninguna otra cosa. Se ve que con lo que encontraron les alcanzó”.
Hoy, Claudina se lamenta porque la causa que se abrió por “hurto” investiga un delito “que no tiene pena”.
Aún con el letrero que recuerda la experiencia desagradable, ella sigue atenta pero se lo toma con cierto humor: “Voy a dibujar una torta de cumpleaños también”.
UN BARRIO EN JAQUE
El barrio Norte platense es uno de los más castigados por la inseguridad.
Como prueba de esa situación, puede citarse un episodio delictivo, que se registró el 30 de junio y que afectó a un matrimonio de jubilados.
Aquél día, como tantas otras veces, una empleada doméstica salió por la mañana a barrer la vereda.
Y en eso estaba cuando tres delincuentes aprovecharon para colarse en un domicilio de 8 entre 34 y 35, en cuyo interior se encontraban los dueños.
Ocurrió cerca de las 9 y rápidamente -esgrimiendo un revólver- los intrusos redujeron al dueño de casa, identificado oficialmente como César Fidalgo (79). Y sin perder tiempo lo llevaron junto a su esposa a la habitación de la pareja.
Con toda la situación bajo su control, los asaltantes se abocaron a robar todo lo que tenían a su alcance.
En tal sentido, trascendió que, un rato más tarde, escaparon con un botín consistente en 3.000 pesos en efectivo, una notebook y hasta una valija cargada con ropa y otras pertenencias.
Se indicó al respecto que ese equipaje había sido preparado por la esposa de Fidalgo.
Un allegado a la investigación confió a este diario que “la señora estaba por irse de viaje”.
Nadie pudo observar cómo huyeron los delincuentes, de quienes cuando llegaron efectivos del Comando de Patrulla ya no quedaban ni rastros.
Al cierre de esta edición, el caso seguía sin esclarecerse.
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