A los 93 años falleció Olga Deschamps, una vecina de la Ciudad poseedora de importantes valores, entre los que se destacó su solidaridad y altruismo.
Había nacido en La Plata, el 29 de marzo de 1923, en el seno del hogar conformado por Angela Fidanza y Ludovico Alberto Deschamps. Creció junto a su hermano Jorge Héctor Deschamps, un destacado cirujano general y profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP que falleció en el 2000.
La infancia de Olga transcurrió en una casa familiar de 5 y 75. Luego se mudó a 10 entre 48 y 49; a la zona de 8 y 39 y pasó sus últimos años en 53 entre 2 y 3.
Luego de completar sus estudios secundarios, realizó un curso que le permitió desempeñarse como secretaria.
Olga trabajó casi toda su vida en el servicio de Maternidad del Hospital San Martín. Allí se desempeñó como secretaria y se destacó no solo por su idoneidad, sino también por la calidez con la que se vinculó a sus compañeros y a las pacientes.
En esos años de su vida también entabló muchas de sus amistades y con todos fue una compañera solícita y ejemplar.
Sus allegados remarcaron que fue una mujer que siempre vivió pensando en el otro, condición por la que ganó el afecto genuino de quienes tuvieron la oportunidad de conocerla.
Olga hizo propia la necesidad de las personas de su entorno, cuanto más si se trató de algún familiar.
Sus sobrinos remarcaron que fue una persona sensible y humana, una tía a la que nunca escucharon quejarse y que jamás pidió nada.
Olga no tuvo reparos para expresar el sentimiento que tenía hacia sus familiares y amigos, condición por la que se granjeó la simpatía en numerosos círculos en los que también fue considerada como la entrañable “tía Olga”.
Es que ella también dedicaba buena parte de su tiempo a preocuparse por el prójimo, conocerlo en profundidad y ayudarlo si la oportunidad se presentaba.
Entre las actividades que más la entusiasmaban estaban las reuniones familiares, de las que siempre participaba con el mejor humor.
Pese a los achaques que le fueron dejando los años, Olga se mantuvo autosuficiente hasta sus últimos días. Fue una mujer independiente, a la que le gustaba mucho mas dar que pedir.
En el tiempo libre disfrutaba de las reuniones con sus amigas y de la lectura. Además se interesaba por mantenerse actualizada.
Mientras los años se lo permitieron también viajó y entre sus itinerarios más interesantes estuvo Europa, lugar al que fue en barco.
La vida puso a prueba su entereza a los 90 y 93 años, sin embargo ella afrontó los problemas con gran valentía y sus familiares pusieron de relieve su optimismo inigualable, heredado de su madre.
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