Erosionando las terminaciones cromadas de los temas a pura electricidad o estimulando con discreción sensaciones estéreo, las guitarras en “Trueno Naranja” son puro placer auditivo. La base es implacable y solvente. Por añadidura hay pianos, órganos, una notable incursión de saxos en plan AOR cortesía de Matías “Mato” Ruiz, y se asoma Manuel Moretti para cantar la que podría pasar por una de las mejores canciones de la etapa reciente de Estelares.
Burbujas y ráfagas de sintetizadores remedan matorrales rodando en el desierto y agua corriendo por las acequias, chiches de una producción del todo atinada que con su astucia le otorga al disco esa prolongada contemporaneidad que se suele apodar clasicismo.
En la lírica, “el Mila” siembra mojones de su peculiar elocuencia: con mayor economía de recursos y menor verborragia, escribe como habla. Campechano, relata sin perder la compostura ni el talante zumbón anécdotas acerca del desencuentro, la soledad, el anhelo y sus variaciones.
- Llegaste a tu momento solista (o frontman, o “crooner” improbable) por casualidad o por convicción? Cuándo y cómo nace la idea?
- Sucedió que al comenzar el proyecto de grabar un disco con una banda, estaba solo. Sabía que con mis bocetos y la colaboración de Alfredo Calvelo iba a lograr un paquete musical para impulsarla, y también sabía que iban a pasar varios músicos -así ocurrió- hasta que se consolidara, así que era fundamental que, con que yo estuviera, ya fuera una fecha de “Milano”. La lírica daba como para que hubiera un cantor, y además quería que las letras se entendieran: tocar y cantar es malabarismo. Conviene que haya un mascarón de proa para vender una banda, y algo de hacerse el payaso, de dar un show.
- Varias de las canciones tuvieron otra versión inicial, pero en general conservan melodías y estribillos bastante definidos y estructuras relativamente clásicas. Las letras tienen como común denominador el desencuentro, pero sin dramatismo. Por qué aparece ahora tu costado pop? Cuál fue el papel de Alfredo y cuál es el papel de la banda en tu laburo creativo?
- Mi ideal es una banda en la que componen todos, pero por una cuestión de reloj biológico había que hacerla aterrizar de emergencia en el circuito lo antes posible. Quería salir a tocar, entonces íbamos colgando temas en la red para ir tomando visibilidad. Tenía unos cuantos bocetos, sólo bocetos, líneas de bajo con una melodía de voz, pero la estructura estaba bastante cerrada: estrofa, estribillo y un pasaje instrumental, repetirlo y listo, con letras de amoríos en primera persona para producir identificación en el oyente. Sentido del humor, de a montones, pero nada más. Alfredo debía convertirlo en músicas y vaya si lo hizo; hizo lo que quiso, el concepto fue, es y será espontaneidad, confianza en nuestras raíces, que estamos haciendo música popular y que la van a pasar bomba si se cruzan con nosotros. Ya estamos componiendo entre todos, el primer tema del disco es el último que hicimos antes de grabar, nació en la sala de ensayo.
La Plata, ciudad generosa
- Así como se te ve siempre escuchando bandas en vivo, conservás el ejercicio -hoy anacrónico para la mayoría de la gente- de escuchar discos en casa? Cuáles te están acompañando? Existe una idea del personaje “de culto” que sólo escucha discos de esa índole.
- Siempre he escuchado de todo, me gusta la música y sobre todo la música popular; me emociona, y además me ha servido como medio de expresión. Puedo disfrutar de cualquier disco que te imagines como oyente, pero a hora de hacer música la cultura rock es mi rubro; lo que pasa es que La Plata le da a uno entrar desde el rock a la música popular. Ando mirando bandas, escucho música... cuando tiene gracia, tiene gracia; lo que está bueno, está bueno. Últimamente estuve escuchando nuestro disco todo el tiempo, y el otro día me puse a escuchar uno de Frusciante; tengo muchos discos y artistas que quiero mucho, o simplemente temas. Pero lo que inventaron los afroamericanos, el rock, para mí es el folklore del planeta.
- El disco lleva el nombre de un coche de TC de los años ‘60. Hay un Milano “fierrero”?
- “Trueno Naranja” es un buen nombre. Necesitábamos nombre para el disco, busquemos un buen nombre, a secas. No importa cuánto tenga que ver con el repertorio. Aparte el auto ése, con ese apodo, en esa época del TC... pura psicodelia. Parecemos un grupo re picante con ese nombre. Y fierrero hay que ser; hay que saber que las buenas herramientas mejoran tu desempeño. Si los Rodrigo y los Beilinson no hubieran sido “fierreros”, no sé si estaríamos hablando de esto.
- Hablando de historia, qué creés que aportaron, en qué lugar de la cancha de los conceptos y el sonido jugaban mejor tus bandas anteriores como Las Canoplas, o Dintona?
- Me gustan las bandas en las que he tenido la suerte de participar porque hacíamos rock pero no sonaba anglosajón, era rock latino, platense, sin echar mano a localismos. Con Las Canoplas nos sacamos las ganas de experimentar y logramos un ensamble tan disparatado que es todo un logro haberlo ensamblado, y con Dintona hacíamos algo más parecido a Milano, más legible. Las dos bandas resultaron muy estimulantes, muchos las recuerdan con cariño. En los dos casos, como ahora con Milano, la idea es que se note que disfrutamos, pero sobre todo, que trabajamos para que el oyente cuente con un cómplice en todas esas emociones que ya sabemos. Diversión pese a todo.
El concepto de Milano fue, es y será espontaneidad, que estamos haciendo música popular y la van a pasar bomba si se cruzan con nosotros
- Si comparamos la época de tu llegada y el presente, qué cosas cambiaron en la escena platense? Quiénes son los rockeros-poperos locales más talentosos que has conocido o las bandas que te han parecido más interesantes?
- Llegué a La Plata cuando había que ponerse a reconstruir la cultura que habían eliminado; los sobrevivientes nos ayudaron, y ver ahora todo el espacio ganado es increíble. Siempre supe que la ciudad era la meca para mis intenciones de participar en un movimiento cultural, y lo he logrado. He conocido tantísima gente tan talentosa... pero lo mejor es lo bien que se la pasa, lo generoso que es todo el mundo. Que te presten un equipo de bajo no es tan visto en otros lugares como en La Plata. Por supuesto que grabar “Bat man” con Mario Serra y conocer a los demás Virus nos hizo ver jugadores de primera de cerca, y vimos que es cierto que es una pasión todo este asunto. Alfredo Calvelo es un demonio, todos los que me acompañaron en diferentes ocasiones son unos capos... ya lo sabía pero te lo refriegan en la jeta cada vez que los necesitás.
- Pensás que ser un tipo del interior aporta alguna mirada personal? Qué se trae entre manos Milano?
- Sobre todo, creo que tengo la ventaja de ver desde afuera a La Plata y valorarla como se debe. No en todos lados te prestan un equipo de bajo... Ahora que sacamos este disco, después de haber tocado durante tanto tiempo, queremos ver si se nota lo que decimos que hacemos en esta ciudad. Estamos por salir a vender por el mundo el Rock Platense: no vamos a ser los primeros en hacerlo, así que hay jurisprudencia. No jodan.
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