NORBERTO RUSSO
Nutricionista
Existen evidencias de que los hidratos de carbono y las grasas generan una adicción similar a la que producen la cocaína o el tabaco. Al encarar una dieta sana y reemplazar así los hábitos alimenticios no tan saludable, lleva no menos de nueve meses lograr que nuestro cerebro termine reconociendo como deseables opciones que antes solía rechazar. Para romper esa adicción no sirve reducir gradualmente su consumo, hay que interrumpirlo en forma abrupta y ofrecerle al paciente recursos para compensar la necesidad que su organismo va a sentir al principio. Para ello se reemplazan los hidratos de carbono con una cantidad proporcional de proteínas de origen animal y vegetal. La comida chatarra es tan dañina como adictiva, y entre los alimentos más adictivos podemos señalar las papas fritas naturales, las hamburguesas, las gaseosas, las tortas y los quesos.
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