Pokémon Go, el videogame para móviles que es furor en más de 30 países desde que fue presentado el 6 de julio, llegó hoy a Japón -su primera escala en Asia-, el país que hace dos décadas dio origen a la famosa franquicia. El videojuego debió haber llegado el miércoles al país asiático, que también es sede de la empresa que está detrás del mismo, Nintendo, y la demora había generado una expectativa que quedó de manifiesto en los más de tres millones de mensajes que se enviaron hoy a través de Twitter con el texto en japonés Pokémon Go.
Las acciones de la subsidiaria nipona de McDonald's -empresa que había firmado un acuerdo con Nintendo y la desarrolladora Niantic para incluir a Pokémon Go en sus locales- subieron un 4 por ciento en la Bolsa de Tokio, aunque llegó a sumar casi un 10 por ciento pocos minutos después de anunciarse el lanzamiento. Unos 2.900 establecimientos de McDonald's en el país asiático se convertirán en "gimnasios" y "pokeparadas", donde los jugadores pueden enfrentarse a otros usuarios y conseguir objetos necesarios para avanzar en el juego.
Aunque la salida estaba planeada para el 20 de julio, las empresas involucradas en el proyecto (Niantic, Nintendo y The Pokémon Company) decidieron posponer su lanzamiento nipón alegando una falta de servidores para soportar a los usuarios en el país asiático, donde Pokémon cuenta con un elevado número de seguidores.
Desde que el juego llegó el 6 de julio a Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, Pokémon Go fue descargado más de 30 millones de veces, sin contar las del mercado nipón (todavía sin cuantificar), donde en su primer día se contabilizan más de 1,3 millones de valoraciones de la "app" en Google Play, y donde se posiciona como la aplicación actualmente más popular en la App Store.
El ministro portavoz del Ejecutivo japonés, Yoshihide Suga, se pronunció hoy sobre el videojuego y pidió a los aficionados nipones que "no se entre en zonas peligrosas". La entrada en Japón fue el debut de Pokémon Go en Asia, donde se desconoce cuándo estará accesible en otros países, aunque parece improbable que lo haga en China.
Los medios del gigante asiático expresaron cierta inquietud por los problemas de seguridad y espionaje que el juego puede causar, y a ellos se suman la reciente prohibición del uso del inglés en videojuegos publicados en ese país y el hecho de que para jugar hay que tener una cuenta de Google, bloqueado en el país.
El fenómeno también despertó reticencia en otros países asiáticos, como Indonesia, que prohibió a sus Fuerzas Armadas, a la Policía y al personal del palacio presidencial en Yakarta que utilicen el juego durante las horas de servicio. Además de una vorágine social, Pokémon Go revolucionó las cuentas de la maltrecha Nintendo, que en tan sólo dos semanas duplicó su valor en Bolsa.
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