Las dos monjas que brindaron testimonio ante Rafecas debieron protagonizar un careo debido a las diferencias en sus relatos con relación al momento en el que se percataron de que el ex funcionario K había ingresado con un arma al convento.
La contradicción surgió porque la hermana María le dijo al juez que fue su par Marcela Albín la que le había mostrado el arma que había quedado en la puerta de ingreso a la casa del convento, mientras que la segunda lo relató de forma distinta.
“Yo recién vi el arma cuando el policía me la mostró. La madre Inés (Aparicio) tampoco había visto el arma”, sostuvo Marcela, quien mencionó a la hermana que se encuentra imputada por haber ayudado a López a ingresar los bolsos al convento.
La versión de la hermana María fue otra. “Me dijo la hermana Marcela venga a ver lo que hay acá en la galería, asomé la cabeza, era un arma, tuve miedo, me asusté mucho y me fui a mi habitación”, sostuvo en su declaración testimonial.
Ante la contradicciones entre los testimonios de las religiosas, el juez dispuso un careo durante el cual la hermana Marcela sostuvo su versión.
Y María acotó: “Yo también me mantengo en mis dichos, pero puede ser que yo no haya visto al policía, yo sólo saqué la cabeza y vi el arma, puede ser que estuviera ahí y yo no lo haya visto”
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