El investigador y neurobiólogo Sebastián Lipina analiza en su libro “Pobre cerebro” (Siglo XXI) la incidencia de la pobreza sobre el desempeño cognitivo durante la infancia, a la vez que restaura la dimensión ética del campo científico con la proposición de una “agenda neurocientífica de la pobreza”, para contrarrestar el empobrecimiento del sistema nervioso por efecto de situaciones de carencia y maltrato.
La hipótesis central de este psicólogo e investigador del Conicet se despliega sobre un escenario inquietante pero no concluyente: la falta de una nutrición y un ambiente adecuado impacta negativamente en el cerebro de manera temprana y provoca angustia y estrés, pero el cuadro puede ser revertido o atenuado a partir de estrategias cognitivas que operen a nivel comunitario y escolar.
A partir de una perspectiva que integra la sociología, las neurociencias y la ética, desde hace dos décadas Lipina estudia los efectos de la pobreza sobre los desempeños cognitivos de niños nacidos y creados en contextos de bajos recursos con el propósito de diseñar estrategias de intervención que permitan elaborar políticas públicas para estimular el aprendizaje y mejorar el desempeño académico.
“La ciencia debe cuestionarse a sí misma para delimitar su lugar en las transformaciones culturales y morales que hoy en día requiere nuestra civilización y también debe interpelar de manera constructiva a quienes diseñan las políticas públicas. Cualquier agenda científica que apunte a estos esfuerzos contribuirá a construir una sociedad más igualitaria y justa”, señala el investigador.
Editorial: Siglo XXI
Cantidad de páginas: 232
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