“Cuando éramos chicos, si el arquero rival era alto el entrenador nos decía tírenle abajo que no llega”. Hoy, en el fútbol de alta competencia, y más aún en las grandes ligas del mundo, se buscan porteros de más de 1,90. Es que la técnica, con apoyo de la ciencia, fue ganando terreno al mismo tiempo que la velocidad en el juego, de modo que cada movimiento, cada postura, se estudia y se practica una y mil veces. Ello cambió la ecuación en muchos sentidos. Así, por ejemplo, la altura pasó a ser una de las características más codiciadas para estar bajo los tres palos.
Quien trae a colación la recomendación que se hacía a los jóvenes jugadores hasta no hace tanto, es el doctor en Biología e investigador principal del Conicet Sergio Vizcaíno, quien se lanza a hablar con pasión de fútbol en su oficina de la División Paleontología Vertebrados, situada en el anexo del Museo que funciona en el predio de la facultad de Ciencias Naturales, en 122 y 60. Es que además de “reconstruir la forma de vida de los animales extinguidos mediante herramientas metodológicas como la Morfología funcional y la Biomecánica”, aplica esa última disciplina para lograr el mejor desempeño de los alumnos del centro de entrenamiento formativo para arqueros (Cefarq) de nuestra ciudad, único del país que conjuga lo deportivo con lo científico.
¿Que es la Biomecánica? Una disciplina científica que tiene por objeto el estudio de las estructuras de carácter mecánico que existen en los seres vivos, fundamentalmente el cuerpo humano. Se apoya en diversas ciencias biomédicas y utiliza conocimientos de la mecánica, la ingeniería, la anatomía y la fisiología, entre otras. Una de sus ramas es la Biomecánica deportiva, que busca entender factores físicos que afectan al cuerpo durante la práctica deportiva para lograr el mejor desempeño, ajustando la técnica para conseguir los movimientos más eficientes. Desarrolla técnicas de entrenamiento y diseña complementos, materiales y equipamiento de altas prestaciones.
“Se puede insistir más en lo físico o en lo técnico. Nosotros apuntamos a lograr un cambio cultural: pasar de un entrenamiento extenuante a uno más técnico”
En otras palabras: evitar un gol aplicando la mejor técnica y el menor esfuerzo físico posible. El “vuelo para la tribuna” ya no sirve.
Vizcaíno dice que “sería como una ingeniería inversa, donde la pregunta que uno se hace es ¿qué puedo lograr con esta estructura?”.
Cuenta que siempre hizo deporte. “Más que nada básquet, pero mi pasión fue y es el fútbol. Al llegar a los 50 años me invitaron a atajar en un equipo. Acepté, pero no tenía idea. Entonces me acerqué al Centro, donde conocí a su responsable, Leandro Cortizo”, ex arquero en Italia, coordinador del entrenamiento de arqueros de las divisiones juveniles de Estudiantes -donde formó a Gerónimo Rulli- y actual entrenador de los arqueros de Primera.
“Como yo hacía un trabajo personalizado, tenía tiempos de recuperación largos, durante los cuales entablaba largas charlas con Leandro. Por mi especialidad, siempre tuve un interés muy especial en la técnica. Y él, que venía de Italia fascinado por la escuela de entrenamiento de arqueros que hay allí, la más reconocida del mundo hasta hoy, se interesó mucho en el aporte que podía hacer y me sumó al equipo”, recuerda Sergio.
A un día de empezar la pretemporada de invierno, el científico describe algunas claves del entrenamiento moderno de “goleros”, como decían los antiguos relatores. Pero antes, Cortizo cuenta que “hoy en el país existen 7 u 8 centros de formación, aunque hay algo que ninguno posee, y es el aporte que hace Sergio conjugando lo deportivo con lo científico y aplicándolo en campo. Eso es un plus. Lo he visto en algunas universidades de ciencias de la motricidad en Europa o en centros de otros países. Acá somos los únicos que apuntamos a eso. Es un valor agregado”, remarca.
que y como se entrena
La diferencia entre llegar o no llegar a esa pelota que va al palo a ras del suelo puede radicar en un gesto técnico: la posición del pie antes del vuelo.
“Si el disparo va a la derecha, el arquero debe poner el pie derecho apuntando al poste, y lanzarse realizando una trayectoria recta hacia el balón, nunca haciendo una parábola (salto de delfín). Así, será impulsado por ambos cuerpos del músculo gemelo. A ello hay que sumarle que debe extender los dos brazos, no uno. De tal modo, el guardameta alto ahora tiene muchas más posibilidades de alcanzar esos tiros que uno de menor estatura”, enseña Sergio.
La endiablada pelota al ángulo. “Pie en dirección al palo para potenciar el vuelo, ambos brazos hacia la pelota… ¿Por qué? Porque aunque los brazos tienen relativamente poca masa, con buena aceleración aumentan el impulso de las piernas. Es como una bala. Si va a muy poca velocidad, quizás lastima, pero si logra la mayor velocidad, es letal”, detalla el biólogo.
Y vienen los ejemplos. “El atajadón de Bravo (arquero de Chile y Barcelona) cuando Messi concretó ese tiro libre brillante en la final de la Copa América Centenario, fue un gesto perfecto porque disparó los dos brazos hacia el balón y luego estiró uno. Además, había hecho una buena lectura previa del juego. O la que atajó Romero (Argentina) en el primer partido de esa competencia (contra Chile) cuando le tiraron por arriba de la cabeza; estaba adelantado y la sacó por encima del travesaño realizando un retroceso impecable”, describe.
“La diferencia entre lanzarse correctamente o intuitivamente, en la alta competencia de hoy separa una atajada de un gol”, puntualiza Sergio para enfatizar: “En fútbol, demás está decirlo, juega la experiencia y el entrenamiento físico. Sin embargo la técnica gana terreno”.
La vista. “El ojo es una esfera con 6 músculos y se está moviendo permanentemente (movimientos sacádicos). Cuatro vienen desde atrás y dos del costado interno. Y como todos los músculos, se pueden entrenar. Se busca combinar enfoque con percepción de movimientos. Al arquero se le tiran balones en forma constante, y de pronto se le coloca una figura a su lado, como un dibujo o una carta, a la que debe identificar para luego seguir enfocado en los disparos”, escenifica el científico.
Desde la “teoría del tablón” se podría decir que se busca que el portero no pierda de vista al rival que entra por un costado.
“La diferencia entre lanzarse correctamente o intuitivamente, en la alta competencia de hoy separa una atajada de un gol”
En el salto, en tanto, el movimiento eficaz es levantando una rodilla. Algunos se lo enseñan al arquero para defenderse de los rivales, pero técnicamente es correcto para aumentar el despegue. “Hay arqueros que modifican esta técnica”, apunta Vizcaíno, para poner el ejemplo del ex Gimnasia Fernando Monetti. “Como no es tan alto (1,84) se impulsa con las dos piernas hasta tocar la cola con los talones. Eso requiere de mucha práctica para que el contrapeso del cuerpo no lleve al jugador hacia adelante. Es la forma en la que salta Cristiano Ronaldo para cabecear”, acota.
Los mano a mano han cambiado mucho en los últimos 5 años por la velocidad del juego. Y se han trabajado mucho en Alemania. Para ello se apela a técnicas del handball, como atajar con todo el cuerpo. Es lo que tuvo que hacer Rulli al llegar a Europa: empezar a entrenar con un portero de handball.
¿Quién es el más completo hoy en día? “Manuel Neuer (Bayern Munich y selección alemana) tiene todo, técnica, brillante estado físico y psicológico. Buffon, por venir de la escuela italiana, tiene mucha más técnica, lo cual le permite seguir luciéndose a los casi 40 años”, finaliza.
La academia se acerca cada vez más al deporte. En nuestro país, La Plata es pionera.
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