En un contexto donde las casas con servicio de gas natural disminuyeron en todo el país en la última década, según datos del propio Indec, no deja de tener cierta lógica los datos difundidos por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) en base a los últimos dos censos realizados en el país, los cuales vienen a demostrar que la mitad de las viviendas en todo el territorio nacional carece de infraestructura básica.
En nuestra provincia, siguiendo las mediciones oficiales, está claro que las políticas estatales no han logrado solucionar cuestiones tan elementales como el de una cloaca para un barrio. De los poco menos de cinco millones de hogares que hay en la Provincia, dice el Indec, más de 2 millones y medio no tienen cloacas y más de un millón no accede al agua corriente.
Los propios números oficiales ponen al descubierto la gravedad de la situación en buena parte del país: según los últimos dos censos de población y vivienda del Indec, de hecho, surge que en el 2001 el 85% de los hogares argentinos declaraba tener agua de red, mientras que en la medición del 2010 el 84% manifestó tener este servicio. En 2001, en tanto, se detectó que el 55% de las viviendas tenía cloaca con conexión a red, mientras que en el año 2010 este porcentaje bajó al 53%.
Si bien el último censo no difundió un diagnóstico preciso y riguroso de la situación habitacional de La Plata, las Encuestas Permanentes de Hogares del Indec que le sucedieron sirven para trazar un panorama bastante aproximado. En base a esos datos, en Idesa detallan que una de cada cuatro viviendas en el país pueden ser consideradas precarias dado el material de construcción, la ubicación, el nivel de hacinamiento y los servicios con que cuenta, al tiempo que esa precaridad habitacional alcanza a poco más del 17% en el Gran La Plata.
Los datos entran en sintonía con los difundidos en su momento por “Un techo para mi país”, una ONG internacional que realizó un relevamiento de asentamientos informales en nuestra región. Según ese trabajo, en La Plata, Berisso y Ensenada había un total de 127 asentamientos, los cuales en su mayoría se encuentran en Melchor Romero y Los Hornos.
A falta de red, la estufa eléctrica, la garrafa o la leña son los salvavidas que nadie puede dejar de tener en el cinturón pobre que rodea al casco urbano. Algo de eso también señala el trabajo de la ONG, según el cual el 91% de los asentamientos platenses accede al servicio de energía eléctrica pero sólo el 23% lo abona y tiene medidor.
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