La madre de Liliana Ledesma, asesinada en 2006 en la localidad salteña de Salvador Mazza luego de denunciar al sindicado capo narco Reynaldo Castedo, detenido el viernes en Ituzaingó, sostuvo ayer que el sospechoso se mantuvo prófugo durante ocho años porque “sobornaba a la Policía y a la Gendarmería”.
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