Expertos en finanzas personales dicen que hay un secreto para convertir el ahorro en un hábito: darse prioridad a uno mismo. ¿Como funciona? Pagándose cada mes, una determinada suma, a uno mismo, al igual que se paga a todos los acreedores habituales.
Conviene plantearse un objetivo realista a largo plazo y luego “pagarse” guardando una cantidad de dinero fija en una cuenta de ahorros o de inversiones. Conviene asegurarse de hacerlo el mismo día de cada mes (por ejemplo, cada día 10 del mes).
La forma más fácil de hacer esto es programar una transferencia automática de una parte de tu salario, por muy pequeña que sea, desde tu cuenta corriente a una caja de ahorros.
Un consejo que dan algunos expertos: cuando se termina de pagar un préstamo, es bueno continuar pagos mensuales, ¡pero a uno mismo!
Cada vez que se reciba una cantidad de dinero extra, por ejemplo una devolución de los impuestos, un pago que se había retrasado mucho, un bono en el trabajo o un regalo monetario, debe ser ingresado a la caja de ahorros. O, en caso de tener deudas, al pago de préstamos o tarjetas de crédito, o para hacer un pago extra a la hipoteca (al dinero capital, para que se reduzca la cantidad de interés que pagas a lo largo de los años).
Hay pautas muy básicas pero muy eficaces para armar un fondo de reserva. Los especialistas en finanzas personales destacan que mucho tiene que ver con “trucos psicológicos” o con la forma en que uno se propone y se “vende” las cosas a uno mismo.
Un contador que ha leído todos los manuales sobre administración, dice que nada es tan eficiente como instrumentar en las cuentas familiares una especie de “Ahora 12” pero al revés. El plan de cuotas permite -como se sabe- hacer un consumo y pagarlo a lo largo de los doce meses siguientes. La fórmula para el ahorro es inversa: ahorrar doce meses para hacer un consumo. Esto permite una rueda virtuosa y más rendidora, aunque seguramente exige una mayor disciplina en la administración de los propios recursos y de las “tentaciones” que plantea el consumo.
Es cierto que los márgenes que maneja la clase media hacen que el ahorro sea cada vez más difícil. Pero todo es cuestión de proponérselo.
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