Aunque en la casa de su papá tiene teléfono de línea, Delfina (16) cuenta que jamás se le pasa por la cabeza usarlo salvo para hablar con sus abuelos. ¿Por qué? “Porque ellos nunca le prestan atención al celular”. Su amiga Stephanie admite que a ella le pasa lo mismo con el que hay en su casa: “si lo uso es sólo de vez en cuando para pedir un remise”, dice. Aunque ambas tienen sus propios celulares desde los 10 años de edad, los usan menos para hacer llamadas que para frecuentar las redes sociales y mantenerse en contacto con sus amigas por Whatsapp.
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