Hollywood parece atravesar una crisis creativa: cada vez más estrenos son secuelas, precuelas, spin offs o remakes de anteriores películas que marcaron una era y atrajeron al público. ¿Pero es realmente una crisis? En realidad, la industria está más pujante que nunca, y los directivos, lejos de debatirse desesperados acerca de cuál será el próximo “tanque”, tienen muy en claro que hay millones de razones para apostar por las secuelas.
Es que el fin del cine parecía inminente a principios de siglo, ante el advenimiento de internet, el crecimiento del cable y la mejora en los dispositivos de reproducción hogareño. Hollywood se blindó del virus del milenio apostando en gran medida a viejos éxitos recauchutados, y los resultados están a la vista: siete de las diez películas más vistas de todos los tiempos son subsidiarias de una gran franquicia. La decisión, por tanto, no corresponde a una falta de ideas, sino a una apuesta meramente lógica, material.
El director Joss Whedon, uno de los encargados de poner en marcha esta maquinaria imparable de secuelas con sus “Vengadores”, describió el fenómeno perfectamente: “Las audiencias se acercan más a lo que conocen o a lo que saben que les va a gustar. Y el diálogo entre la audiencia y los estudios ha involucionado en ese sentido, no hay voluntad de entrar en territorio desconocido de parte de ninguno de los dos. Solías ir al cine sin saber lo que ibas a ver, tus padres te enviaban con el sólo fin de que salieras de la casa. Pero hoy ya no hacemos eso, porque nosotros estamos dificultandolo”, explicó el cineasta y productor en referencia a la cantidad de información que se lanza en la previa de los filmes.
Pero tras más de una década de este modelo que se ha ampliado de las secuelas a los universos, que permiten infinita expansión, en los pasillos ya se comienza a hablar de una retracción de la burbuja. ¿Cuántas historias más tienen por dar los superhéroes? ¿Cuánto puede seguir estirándose los universos de Star Wars, Harry Potter y tantas otras sagas? ¿Qué aporta una secuela de “Blade Runner”? Los indicadores económicos no muestran señales de un hastío de parte del público, pero hay una tensión que se percibe en el aire.
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