Son varios los frentes donde la Auditoria de Asuntos Internos de la Policía bonaerense investiga presuntos actos de corrupción policial.
Como este diario adelantó en varias de sus ediciones anteriores, por un lado está la llamada causa de los sobres de la Departamental La Plata, que habría puesto en evidencia la supuesta existencia de una red de recaudación ilegal, en la que estarían implicadas varias dependencias de la Ciudad, aunque también hay fuertes sospechas de maniobras ilícitas con la rendición y cobro de los servicios adicionales, más conocidos como horas Polad.
Por si fuera poco, acaban de salir a la luz denuncias por aparentes irregularidades con los fondos destinados a la compra de alimentos para los caballos que tiene la fuerza, o los que quedan bajo su custodia, y en las plantas verificadoras, donde se registrarían menos vehículos de los que ingresan por día, para desviar los excedentes hacia sectores que actuarían por fuera de la estructura oficial.
Los vales de combustible serían otra fuente de financiación de la llamada “plata negra” de la bonaerense, cuya ruta ahora se intenta desentrañar.
Como se sabe, la gobernadora María Eugenia Vidal declaró recientemente que en estos primeros meses de gestión “hay más de 1.600 policías apartados y lo que está pasando es que se pone a la luz lo que antes no era visible y hay un Estado que toma medidas”.
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