Que el dispositivo que más usen los chicos sea el celular no es algo que a los expertos sorprenda demasiado. “Podría decirse que para los jóvenes el celular representa una propiedad íntima -dice Nicolás Iaconis-. Las notebooks o tablets, tarde o temprano, caen en manos de los padres, quienes pueden acceder a la intimidad de sus hijos. Los teléfonos celulares, por el contrario, reportan una garantía de lejanía respecto de los padres. Además, los datos y accesos pueden encriptarse de una forma más sencilla”.
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