El monasterio de las Monjas Orantes y Penitentes de Nuestra Señora de Fátima fue el último lugar de residencia del arzobispo emérito de Mercedes-Luján, monseñor Rubén Di Monte, quien falleció en abril de este año.
De orientación conservadora, Di Monte tuvo un trato muy cercano con el ex presidente Carlos Menem durante los ‘90 y construyó también un vínculo muy estrecho con el matrimonio Kirchner durante sus gobiernos.
Al asumir la Presidencia en el 2003, el primer decreto de Kirchner fue destinado a la restauración del santuario de Nuestra Señora de Luján. También Cristina Kirchner continuó con las obras de reparación de la basílica e, incluso, cuando estaba distanciada de Jorge Bergoglio y sus mensajes críticos en la catedral metropolitana, trasladó en varias oportunidades la celebración del tradicional Tedéum del 25 de Mayo al santuario de Luján.
Di Monte trabó también relación con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y con su segundo, José López, a quien hallaron “in fragante” en el convento con enormes fajos de dólares.
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