Finalmente el Gobierno anunció la variación del ritmo de actividad económica, que dejó como salto la confirmación de un a recesión, ya que el Producto Bruto Interno acumula tres meses consecutivos de caída respecto al trimestre anterior.
Según los datos del organismo estadístico oficial si bien en el último trimestre se produjo un crecimiento interanual del 0,5 por ciento, acumuló sucesivas caídas dl 0,1, 0,4 y 0,7 por ciento en los últimos tres trimestres, lo que de acuerdo a los parámetros internacionales significa que la economía efectivamente se encuentra en recesión.
De acuerdo a un informe de la consultora Management & Fit, la variación anual acumulada del PBI entre 2012 y 2015 fue de 0,2%. Teniendo en cuenta el crecimiento poblacional (1,1% anual), esta tasa implica que en términos per cápita la economía cayó en los últimos 4 años.
El informe destaca, además, que la Intermediación financiera fue el sector que más creció durante la gestión kirchnerista.
GANADORES Y PERDEDORES
Si bien todos los sectores económicos se expandieron bajo la administración de Néstor y Cristina Kirchner existen marcadas disparidades que permiten hablar de sectores “ganadores” y “perdedores”.
Entre los primeros se destacan los servicios financieros, que se expandieron un 84% en términos reales desde 2004.
Transporte y servicios de salud completan el podio de los sectores de mayor crecimiento (86% y 70%, respectivamente).
En tanto, la industria manufacturera se expandió un 36% en ese mismo período, alcanzando una participación de 14% en el PBI (era 19% en 2004).
Del otro lado, los sectores de peor performance bajo la gestión anterior fueron la minería (cayó 3,8% en 12 años) y el sector agrícola (subió 34%)
En los últimos 12 años los países de América Latina experimentaron un crecimiento sostenido (4,5% anual acumulado), resultado de un contexto externo favorable y políticas económicas acordes.
La revisión del PBI no fue inocua para el ranking de crecimiento, ya que con los datos anteriores Argentina ostentaba el segundo lugar, sólo superado por Perú
A nivel global, la revisión del PBI hace que el país se ubique en la posición 82 (de un total de 189) en la tabla global de crecimiento entre 2004 y 2015 o en la 166 si sólo se toman los últimos 4 años.
La revisión del crecimiento no ha sido (ni será) gratuita para las arcas del Estado. Pronto se reanudará el debate respecto al pago del Cupón PBI, título de pago contingente ofrecido en las reestructuraciones de deuda de 2005 y 2010.
Puntualmente, la polémica girará en torno a dos cuestiones. Por un lado se evaluará si el Estado realizó pagos de más en la década previa, ya que si bien en cada año pagado se cumplió con la cláusula gatillo el monto desembolsado probablemente tendría que haber sido menor.
Por otro lado, habrá que ver qué ocurrirá de aquí en adelante dado que la publicación de un nuevo PBI implica revisar el año base a partir del cual se calculan los pagos. Así todo, el Gobierno pretende recomprar estos títulos para ahorrarse eventuales pagos (a partir de 2018, en el mejor de los casos). Teniendo en cuenta la oferta recientemente publicada, el Tesoro tendría que desembolsar alrededor de 4.500 millones de dólares (si hay 100% de aceptación), fondos que buscará mediante emisión de nueva deuda (se habla de dos bonos, a 12 y 20 años respectivamente). No obstante, desde el Gobierno estiman que ello generará un ahorro futuro cercano a los 9.500 millones. de dólares.
Lo cierto es que los datos oficiales muestran que la economía pasó del estancamiento a la recesión. La tasa de crecimiento interanual se desaceleró progresivamente desde el segundo trimestre del año pasado, pasando del 3,7% de entonces a 0,5% en los primeros tres meses del 2016. Sin embargo, el crecimiento trimestral (desestacionalizado) muestra tres caídas consecutivas, lo cual entra en la definición técnica de recesión. Lo preocupante es que estas bajas fueron siendo más fuertes con el paso del tiempo (-0,1%, -0,4% y -0,7% trimestral). Los factores detrás de esta dinámica son los conocidos. El consumo privado se resintió por la pérdida de poder adquisitivo, el gobierno piso el freno en cuanto al gasto público y la inversión se contrajo fuertemente (sobre todo la construcción). Sólo las exportaciones reaccionaron positivamente al cambio de condiciones macro.
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