El segundo semestre arrancó para la administración de Julio Garro con un escenario plagado de complejidades. Cuestiones que todavía no logran resolverse y decisiones de gestión que seguramente levantarán polvareda, aparecen en el horizonte con forma de nubarrones.
Finalmente, el Ejecutivo municipal dio carácter oficial a una decisión político-económica que amenaza con generar no pocos chispazos: presentó el proyecto de ordenanza por el cual se aumenta la tasa de Servicios Urbanos Municipales hasta un 50% para los propietarios con viviendas de altas valuaciones fiscales.
En promedio, el ajuste rondará el 30%, afirman en la Municipalidad.
La iniciativa contempla otros retoques tributarios que podrían hacer ruido: el cobro de una contribución para mantenimiento vial que se calculará sobre el 0,5% del valor de compra de los autos cero kilómetro.
También la gestión de Garro buscará avanzar sobre otro rubro: el pago del uso del espacio público para el caso de los cajeros automáticos. Una medida que ya generó polémica en no pocos municipios.
En contrapartida, el Ejecutivo hará un gesto hacia los colegios profesionales. Es que el proyecto plantea derogar el cobro de la tasa de Seguridad e Higiene a los profesionales matriculados.
En la gestión de Garro se afirma que esta corrección tiene que ver con que los valores de la mayoría de las tasas estuvo prácticamente congelado desde 2013 y que tuvo una actualización módica durante los últimos años del 9% por la aplicación de un ajuste automático previsto en la Ordenanza Fiscal e Impositiva.
“De ese año hasta acá los insumos aumentaron por encima del 100”, dicen en el municipio para justificar la corrección.
Casi como un anticipo a los planteos que se venían realizando desde sectores de la oposición -entre ellos el Frente Renovador-, concejales del oficialismo se alistan para aprobar medidas paliativas destinadas a algunas actividades golpeadas por el parate económico.
Ya se habla de que el macrismo trabaja en el Concejo Deliberante en una ordenanza para que los empresarios que quieran iniciar obras y que deben pagar derechos de construcción al municipio antes de iniciar los trabajos, puedan diferir algunos meses esa obligación. “Recién pagarían cuando tengan el permiso de obra otorgado”, dicen.
También se habla de fomentar algunos sectores productivos en problemas a través de beneficios fiscales como la cancelación en cuotas de la tasa de Seguridad e Higiene.
En términos políticos, el ajuste de tasas promete debates calientes en el Concejo. Algunos ediles del propio oficialismo reconocían que “algo habrá que ceder” a la oposición en el marco de la negociación para conseguir número y votar el proyecto.
Por lo pronto, en sectores de Cambiemos miraban con cierta desazón el momento elegido por el gobierno municipal para impulsar los aumentos. “Tendría que haber sido en el primer semestre, junto con las decisiones que en ese mismo sentido tomaron con las tarifas los gobiernos nacional y de la Provincia”, analizaban. “Todos esperamos un segundo semestre mejor, con expectativas más favorables y acá vamos con este aumento que, si bien es necesario, debería haber llegado antes”, evaluaban en relación al costo político de la medida.
No será el único tema de fricción que tendrá que analizar el Concejo luego del receso de invierno. Garro acaba de enviar el proyecto de ordenanza que ratifica el convenio de ampliación de servicios con la empresa de recolección de residuos Esur. Pocos prevén un trámite exento de sobresaltos.
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