No sólo se niegan a recibir transfusiones de sangre. Tampoco celebran la Navidad ni festejan sus cumpleaños. El caso de José Alberto López, cuya esposa rechazó la donación sanguínea para que él pueda vivir, volvió a poner sobre el tapete un tema que genera controversia.
Para el teólogo platense Fernando Arrigoni, “si bien este caso habría que estudiarlo de manera distinta, dado que el paciente en cuestión no era Testigo de Jehová, esta es una premisa basada en una creencia y me parece muy respetable”. Los Testigos de Jehová rechazan las transfusiones de sangre porque así, dicen, lo establece la Biblia. “Porque al espíritu santo y a nosotros mismos nos ha parecido bien no añadirles ninguna otra carga” y porque “sigan absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de cosas estranguladas, y de fornicación”. Esos son los dos hechos sagrados de la Biblia que respetan incluso hasta sus últimos días en “el Reino de Dios”. Los Testigos de Jevohá, son más de 8 millones alrededor del mundo. Según una investigación del CONICET, de 2008, en la Argentina representan el 1,2% de la población: poco más de medio millón de personas. Aseguran que no le tienen miedo a la muerte porque “no sufrirán en ningún infierno de fuego”. De hecho, “miles de millones de personas que han muerto volverán a vivir cuando Dios los resucite”, prometen en su sitio web.
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