Por segundo día consecutivo un grupo de manteros y vendedores ambulantes de Morón cortaron ayer las calles aledañas al Palacio Municipal y protestaron tras la decisión del intendente de ese distrito, Ramiro Tagliaferro (Cambiemos) de terminar con la venta ilegal en la vía pública.
Los manifestantes anunciaron que no se van a mover hasta que les den una solución.
Con cortes de calles, fogatas bombos y cánticos hacia el municipio los manteros se manifestaron por segundo día consecutivo en las cuadras aledañas a la municipalidad.
Al igual que el jueves, quemaron neumáticos y basura y con banderas e insultos cuestionaron la decisión del Ejecutivo local de prohibir la venta en las calles del distritos, salvo para aquellos puestos habilitados a cargo de personas discapacitadas. Afirman que esa es la fuente de sustento para alimentar a sus familias y niegan formar parte de las denominadas “mafias”.
Los manifestantes quemaron neumáticos frente al edificio municipal contra la decisión de prohibir la venta callejera
Desde el municipio señalaron que “se dará contención a la gente que trabaja vendiendo”. “Fueron censadas y les queremos ofrecer una salida”, agregaron fuentes de la gestión de Ramiro Tagliaferro.
Asimismo dejaron en claro que “en la calle solo pueden vender aquellos que tienen puestos permitidos que son los puestos verdes, que hace años están allí. No vamos a permitir que vendan cosas de dudosa procedencia en la vía pública que tienen que venderse en locales habilitados y controlados por el municipio” y remarcaron la existencia de “mafias” detrás de la venta ilegal en la vía pública.
En este contexto, mientras el intendente macrista insiste en que se tratan de vendedores ilegales, los trabajadores, entre pancartas y cánticos, continúan pidiendo recuperar sus lugares de empleo sobre la plaza principal que está frente a la estación de trenes.
Según explicaron referentes del bloque de concejales del Frente para la Victoria, “la tensión se inició luego de que el intendente Ramiro Tagliaferro ordenara una movilización importante, y hasta exagerada, de unos 150 efectivos de la Policía para desalojar a los trabajadores que, claro, ahora luchan por sus puestos de trabajo”.
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