• Conectar con la respiración antes de salir de la cama: inhalar profundo, llevar el aire al abdomen y exhalar lentamente. La práctica de la respiración consciente ayuda a aquietar los pensamientos y, por lo tanto, a disminuir la ansiedad.
• Controlar los pensamientos para evitar que vayan del pasado al futuro y generen ansiedad. Recordar que las escenas imaginadas producen desgaste energético y pueden producir contractura. En este sentido también es recomendable evitar centrarse constantemente en cuestiones negativas tanto en los diálogos internos como externos.
• Agradecer mentalmente por las cosas buenas. Esto ayuda a arrancar el día de forma positiva y con buena energía.
• Poner música agradable ayuda a serenarse.
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