El papa Francisco desafió a cientos de miles de jóvenes reunidos en un amplio terreno polaco a que rechacen ser un “apoltronado de sofá” que se retrae en videojuegos y pantallas de cómputo y en lugar de ello participen en activismo social y en la política para crear un mundo más justo.
En un discurso con lenguaje contemporáneo, el Pontífice de 79 años, a pesar de un largo día de presentaciones en público, se dirigió con entusiasmo a su atenta audiencia durante una cálida noche de verano. Francisco habló de una parálisis que proviene de simplemente buscar lo más cómodo, de confundir la felicidad con una forma de vida complaciente que podría derivar en que la gente pierda la capacidad de determinar su propio destino.
“Queridos jóvenes, no venimos a este mundo a ‘vegetar’, a tomarnos las cosas con calma, a hacer de nuestra vida un cómodo sofá en el cual quedarnos dormidos. No, venimos por otra razón: para dejar una huella”, le dijo Francisco a una multitud que los medios de comunicación polacos calcularon en más de un millón de personas en un campo enorme en Brzegi, un poblado en las afueras de la ciudad sureña de Cracovia un día antes de su despedida de Polonia.
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