Con un presupuesto de apenas $1.5 millones de dólares, la primera parte llegó a recaudar $72 millones en todo el mundo y se convirtió en una cinta de culto inmediatamente. La reunión de Boyle y McGregor, además del regreso del elenco original y el guionista de la primera parte, John Hodge, que fue nominado al Oscar, entusiasman a quienes no podían creer lo que veían en pantalla en 1996, desde la vanguardista combinación de música y montaje hasta el realismo más sucio en torno a la realidad para nada glamorosa del mundo de las drogas.
Estos elementos extremos implicaron que la cinta asuste a los sectores más conservadores de la industria, que la criticaron por “volver glamoroso el mundo de las drogas”, y que no recibiera premios, pero apenas un año más tarde se metía en el ranking de las 10 películas más importantes de Reino Unido de todos los tiempos, elaborado por el British Film Institute.
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