Cuando un actor cuenta con una rica paleta de recursos, ni escenografía necesita. Su cuerpo, su voz, sus gestos, su expresividad, su cadencia, su poder de sugestión, son más que suficientes para cautivar al público. Cámara negra, un espacio vacío, y el actor- más precisamente, la actriz en este caso- y un único elemento (una silla rústica) le bastan y sobran a la escritora, dramaturga, directora, docente teatral María Inés Portillo, para embelesar a los espectadores que colmaron la capacidad de la cálida y acogedora sala de “Espacio Arte Vivo”.
Recreando su ambiente sanjuanino de infancia, donde madre y abuelos le contaban y cantaban, la Portillo va hilvanando relatos, algunos de su autoría (“DiagonAndo”, “El Bienestar”), y otros surgidos de la pluma de María Elena Walsh (“Voy a contar un cuento”), Marta Nos (“La silla”), Claudia Amengual (“La rosa de Jericó”), Alicia Steimberg (“La flor de Lis”), Hebe Uhart (“La coordinación”), Gaby Vallejo (“Disquisiciones de una mujer cualquiera”).
La actriz alterna con equilibrio los diferentes climas que proponen los relatos, algunos festivos, otros más reflexivos e introspectivos. El más gracioso sin duda es aquel que describe la psiquis de una profesora de dibujo, solterona y virgen ella, que odia a sus alumnas, a quienes califica de “troncos”, mientras las obliga a dibujar una “Flor de Lis” (título del cuento). El inconsciente la traiciona a la sufrida y rígida docente, cuyos deseos reprimidos se filtran en sus sueños eróticos y tiñen su visión. Desopilante.
Me atrevería a decir que las bellas palabras de Gaby Vallejo, en “Disquisiciones de una mujer cualquiera”, describen a la protagonista de este espectáculo: “A esta altura de la vida tengo la tentación de encerrarme en la casa, en el ¨dulce no hacer nada¨, de buscarme en los libros y en mis propias palabras … A esta altura de la vida quiero pertenecerme más a mí. Dejarme estar para dar espacio a mi propio pensamiento: leer, echada al sol -como una gata plácida- y escribir, escribir, contarme historias.”
Afortunadamente para nosotros, María Inés Portillo no sólo “se” cuenta historias, sino que las comparte con el resto, y nos retrotrae a nuestra propia niñez, en la que el sortilegio de la palabra hablada creaba “mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón”, al decir de Antonio Machado y Joan Manuel Serrat.
“Diagon Ando Cuentos” seguirá en escena los sábados 9, 16 y 23 de julio, a las 21 hs en Espacio Arte Vivo, calle 58 Nº 461, entre 4 y 5.
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