Con la Súper Liga con fecha de alumbramiento para el lunes 11 de julio, a la dirigencia que la promueve le queda una semana para afinar el lápiz y conformar a todas las partes, especialmente a clubes chicos, categorías de ascenso y las ligas del interior, en la distribución de los 2.500 millones de pesos que el gobierno está dispuesto a aportar por los derechos de TV. Institucionalmente, en la semana entrante los emisarios de FIFA y Conmebol, el suizo Primo Corvaro y la paraguaya Monserrat Giménez se instalarán en la AFA para definir los integrantes de la comisión normalizadora, un eufemismo de intervención, validada por la entidad mundial. Luis Segura, con extensión de mandato meramente formal, dejará a la delegación extranjera el manejo de la AFA. Esa comisión ya tiene asegurado un miembro, el escribano Fernando Mitjans, presidente del Tribunal de Disciplina de AFA. Corvaro y Giménez serán la primera zaranda para luego la FIFA definir la media docena de dirigentes que se quedarán al frente del gobierno de transición. La dirigencia de los clubes está en otra cosa, armar la nueva liga y lograr mayores ingresos, al menos por estos tiempos manteniendo el origen en las arcas estatales, ya que el gobierno por la crisis en la AFA tiró para atrás el llamado a licitación que había hecho el mes pasado para buscar fondos privados.
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