Por
Ricardo Rosales
Los pronósticos económicos para la segunda mitad del año son positivos, aunque nada está definido.
El gobierno de Mauricio Macri, recayó en una ridiculización del segundo semestre, predicando un quiebre del ciclo que era de imposible cumplimiento.
El Presidente debió aclarar en estos días que él no aseguró que todos los problemas quedarían resueltos en esta etapa.
De cualquier manera, las expectativas oficiales siguen aferradas a que en lo que resta del año se irá modificando el humor social y se notará un clima de mejora.
Existen argumentos a favor de un cambio del nivel de actividad y consumo.
TOCO FONDO
No habrá un rebote, pero todo parece indicar que la economía tocó fondo en junio y, de ahora en más, habrá una recuperación, que probablemente será despareja y quizá lenta, pero progresiva.
La inflación está en baja y con esto los salarios dejarán de perder capacidad de compra, a lo cual se suma que comenzará a impactar en el consumo el resultado de las paritarias.
Existen razones financieras, de precios y salarios, y de sectores como el campo y la construcción que alimentan las perspectivas de una mejora económica
La inflación está en baja y con esto los salarios dejarán de perder capacidad de compra, a lo cual se suma que comenzará a impactar en el consumo el resultado de las paritarias.
Las tasas de interés en torno al 25 % y un dólar que estaría en un nivel más alto pero estable, con una cadena de pago que dejará de alargar los plazos, más el camino liberado para el financiamiento externo, ofrecen un escenario de menos incertidumbre.
¿De cuánto será la baja de la inflación? La suba de precios estaría en un escalón mensual apenas superior al 2%, luego de meses en donde alcanzó a casi 7%.
Hacia fin de año, quizás se pueda perforar ese piso y llegar a niveles mensuales por debajo del 2%.
HIPERTASAS
En cuanto a la tasa de interés, con el cierre del ciclo de hipertasas, el crédito y los plazos de pago entrarían en un sendero de normalización.
En este contexto, el consumo interno debiera recuperarse, en especial porque los salarios dejarían de perder terreno frente a los precios como ocurrió en los primeros meses del año.
La normalización de la deuda con los jubilados también suma en esta dirección.
El campo está recuperando ingresos y aumentando sus exportaciones.
De acuerdo con un informe del IERAL, el valor de la campaña a los precios que recibe el productor sería de $ 364 mil millones, con un aumento respecto al ciclo anterior del $ 97 mil millones.
En términos porcentuales es una mejora en términos reales de 36% y en aporte al PBi de alrededor de 1,3%.
Son números muy significativos como para que no impacten de manera positiva sobre el nivel de actividad.
Las exportaciones de granos y derivados serían 16% superior este año respecto al anterior, rompiendo una serie negativa de cuatro años.
Y para el año próximo se espera una cosecha 9% mayor y con precios internacionales similares, las ventas externas llegarían a 35.000 millones de dólares
La construcción, por medio de la obra pública, sumaría otro factor de mayor actividad.
Por diversos motivos, alrededor de dos tercios del presupuesto oficial recién sería ejecutado en los meses próximos y en particular en el último trimestre.
Esta concentración de adjudicaciones de la obra estatal tendrá otro impacto sobre el nivel de demanda y empleo.
Y para el año próximo se espera una cosecha 9% mayor y con precios internacionales similares, las ventas externas llegarían a 35.000 millones de dólares
La contracara de este escenario es la industria, con serios problemas de competitividad y que ha comenzado a sentir el impacto de las importaciones.
La crisis de Brasil, el dólar atrasado y la baja productividad de la manufactura local, proponen un futuro incierto y de limitado desarrollo.
No son todos, pero industrias como la textil, electrónica, autopartes o terminales requerirían de procesos de reconversión e inversión muy significativas.
En esto la administración macrista está en franca mora.
SUSCRIBITE a esta promo especial