Dicen que no se ha dejado ningún tema librado al azar. Boca inicia hoy su viaje a Ecuador y va con un plan especialmente preparado por el cuerpo técnico para hacer frente a la temida altura.
Los Mellizos saben que los 2.800 metros de altura de Quito son una contra importante de cara al enfrentamiento con Independiente del Valle por la Copa del próximo jueves.
De allí que los xeneizes partirán primero hacia Guayaquil donde se instalarán con su búnker.
Después, sólo tres horas antes del partido viajarán hasta la capital ecuatoriana, escenario del encuentro. De esa forma se procurarán disminuir los efectos de la altura.
La idea central pasa por asegurar la necesidad de una adaptación a los efectos fisiológicos sobre los organismos habituados a la altura del mar.
Una vez finalizado el encuentro, la comitiva azul y oro emprenderá rápidamente el retorno en un vuelo chárter con destino a Buenos Aires.
Vale estacar que Barros schelotto y el preparador físico Javier Valdecantos entendían que no podían aligerar demasiado las cargas para que el plantel llegase liviano a los compromisos con Independiente del Valle, porque la base física no les sería suficiente para mantenerse en forma óptima hasta fin de año.
Entonces, dicen los informes conocidos en las últimas horas, optaron por una posición intermedia. Lo que podría haber resultado un desafío, para el cuerpo técnico de Boca no representó ningún riesgo. Los imprevistos cambios de los calendarios entrenaron a los cuerpos técnicos argentinos para diagramar planes a prueba de cualquier contingencia.
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