Por EDUARDO TUCCI
ANALISIS
Quedaban muy pocas cosas en pie en la AFA y una de ellas era el cuerpo técnico de los seleccionados que, aunque discutido frente a algunas decisiones adoptadas en la Copa América, se mantenía en funciones. Para estar a tono con la debacle de nuestro fútbol, generada a partir de la suma de diferentes factores, el Tata Martino y su equipo pegaron el portazo después de no sentirse suficientemente respaldados a la hora de conformar el plantel que hará frente a los Juegos Olímpicos.
El caos dirigencial y estructural es total, esto no es nuevo y se remonta al momento mismo en que se inició el proceso que procuró, sin suerte, buscar un reemplazo para Julio Humberto Grondona al frente de la entidad rectora del fútbol en la Argentina. Pasó de todo en poco tiempo con decisiones y actitudes que contribuyeron al deterioro total.
Un ridículo plenario en el mes de diciembre con la participación de 75 asambleístas que “empataron” a la hora de votar para elegir un nuevo presidente fue el punto de partida de lo que vino después. Aquel penoso episodio jamás fue aclarado como tampoco tuvieron las explicaciones del caso las marchas y contramarchas que se fueron dando hasta llevar al más popular de los deportes al abismo en el que se encuentra sumergido.
En medio de una aguda disputa dirigencial por conseguir el liderazgo en la AFA, con la intervención de la FIFA procurando encauzar la situación y la inminente puesta en funciones de una Comisión Normalizadora el fútbol espera infructuosamente soluciones.
El presente resulta deprimente, el futuro toda una incógnita. Nueve días después de la derrota en la final de la Copa América y a un mes de Río 2016, el Seleccionado se quedó si jugadores, sin DT y con una AFA en llamas. El último que apague la luz...
A los diferentes intereses detrás del proyecto de una Superliga Argentina, que no se termina de conformar, la negociación por los derechos de la TV, el absoluto vaciamiento de las selecciones juveniles y las críticas de Messi a la AFA previa a su renuncia a la Selección, en los últimos días se sumó un nuevo problema: la negativa de los clubes para ceder los jugadores designados por Gerardo Martino para representar al país en los Juegos Olímpicos.
Las dificultades para avanzar en el armado del seleccionado olímpico estuvieron atadas sin dudas al descalabro dirigencial que sacude a la AFA, virtualmente acéfala por estos días.
Los problemas para el Tata Martino en todo este tiempo no se limitaron a una situación puntual: el DT estuvo seis meses sin percibir su salario, jamás contó con un interlocutor válido en la casa madre del fútbol y padeció las improvisaciones que rodearon el viaje de la Selección mayor a Estados Unidos.
El presente resulta deprimente, el futuro toda una incógnita. Nueve días después de la derrota en la final de la Copa América y a un mes de Río 2016, el Seleccionado se quedó si jugadores, sin DT y con una AFA en llamas. El último que apague la luz...
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