El cobro de una tasa municipal a los Bancos, por las colas que se forman sobre las veredas para acceder a los cajeros automáticos, ha generado una previsible polémica y ha disparado tantos interrogantes como sólo generan aquellas ocurrencias que navegan entre la extravagancia y la improvisación. Conviene un repaso de las preguntas escuchadas alrededor de este tema: ¿Cómo van a determinar en qué casos se arman colas y en qué casos no? ¿Sacarán a la calle “inspectores de colas”? ¿Por qué se considera que una cola es, en sí misma, un uso del espacio público que merece el cobro de una tasa? ¿Nadie puede detenerse a esperar algo sobre una vereda? ¿Las veredas sólo son para tránsito rápido y a paso vivo? ¿Habría que inventar un impuesto por los padres que esperan en las veredas de los colegios la salida de sus hijos? Y si se trata de colas, ¿por qué se apunta sólo a las que se forman alrededor de los cajeros? ¿Y las colas para la entrada al cine o al teatro? ¿Y las que se forman en las boleterías de los estadios o en las puertas de los boliches? ¿Y no pensaron en cobrarle una tasa a la UOCRA, que se ha adueñado no ya de una vereda sino de una cuadra entera en plena avenida 44? ¿Y las colas -que ya no son filas de decenas de personas sino verdaderas mareas humanas- que se arman frente a las propias dependencias municipales de 7 y 49 para la realización de cobros? ¿Y las que se forman alrededor de las oficinas donde se tramita la tarjeta SUBE? ¿Y el uso de las veredas que hacen los universitarios para festejar las recibidas? ¿Se les debería cobrar una tasa especial a las facultades o a la Universidad? ¿Y las colas en avenida 1 para esperar los micros que reemplazan al tren? ¿Y las filas de autos que suelen derramar alrededor de las estaciones de servicio?
Las preguntas siguen. Y las respuestas escasean.
Subordinar la imposición de nuevas tasas municipales a la imaginación, la creatividad o la improvisación de algunos funcionarios, puede dar lugar a extrañas curiosidades.
El mismo paquete fiscal que impulsa el “impuesto a las colas en los cajeros automáticos” prevé también una nueva tasa que se aplicaría a la compraventa de autos nuevos o usados por el uso del asfalto de la Ciudad. ¿Y si alguien compra un auto en La Plata para usarlo sobre el asfalto de otra ciudad?
¿Y si se abre un concurso de ideas sobre nuevas tasas? Podrían surgir otras ocurrencias.
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